‘El juego del susurrador’ (Donato Carrisi)

Título: El juego del susurrador
Autor: Donato Carrisi
Duomo (2019)

Los que seguís el blog con asiduidad, ya sabéis que me gusta mucho Donato Carrisi.  Sus novelas forman parte de mi imaginación. Son textos a los que mi mente acude de vez en cuando. Es decir, que son historias que no se olvidan con facilidad. De momento, la que más me ha gustado y la que más veces recuerdo, por su inesperado y abrumador final, es La chica en la niebla. Maravillosa. Una novela muy, muy buena que si todavía no habéis leído, os la recomiendo sin duda. (Aquí encontraréis la reseña).

El juego del susurrador  es la continuación de las novelas La hipótesis del mal (reseña) y El susurrador, antes titulada Lobos. Con ese nombre, lobos, fue como yo la leí hace ya unos cuantos años (reseña). Se pueden leer de forma independiente, pero yo os aconsejo, ahora que además tenemos mucho tiempo, empecéis por el principio, por El susurrador y continuéis con La hipótesis del mal antes de meteros de lleno con esta entrega, ya que así todo os encajará mejor y conoceréis el verdadero ser de la protagonista principal de esta historia, la policía Mila Vasquez. Es tan peculiar, su vida también, que, quizá, si emprendéis esta aventura directamente por El juego del susurrador, se os pierda parte de su esencia y la historia se diluya entre las dudas. Además, este libro comienza diez años después de concluir la trama de la primera.

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Los besos que no se dan

Beso, ósculo, pico, besuqueo, baboseo, toque, roce, contacto, caricia, mimo…

Hay muchas formas de llamar a un beso y cuantiosos tipos de ellos. Tantos como sentimientos puedan esconderse en un gesto tan pequeño y a la vez tan poderoso. Un acto henchido de tanta sinceridad que en ocasiones abruma. Besos de amor y cariño. También de compromiso y obligación. Besos de pasión y deseo, de los que se comen la boca, el sentimiento y el desánimo. Ardientes y sabrosos. O roces castos y cándidos, inocentes. Besos robados y escondidos que se dan bien con la ingenuidad de los primeros amores o con la astucia de los que tienen que permanecer en secreto, furtivos. Besos primerizos, de novato, y besos expertos no aptos para recatados. Besos de afecto entregado, de amor infinito, de ese que, dicen, mueve el mundo y eleva al hombre. Besos, en definitiva, sean como sean, que nos hacen libres porque no hay mayor libertad que dar un beso.

Cada una de esas caricias dice mucho de quien la da y de quien la recibe. Apunta un «te quiero», «hasta siempre», «hasta luego», «ten cuidado», «no tardes», «te echo de menos»… Y mil y un sentimientos más. También pueden no mostrar nada, aunque ese nada ya expresa mucho.

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¿Qué tendrá abril?

Hoy empieza un mes de abril extraño.

La poesía y la música le han guardado un lugar especial a este mes lluvioso. Como curiosidad os diré que muchos de lo hechos más importantes de algunas de mis novelas ocurren en abril.

La vida sin cultura no sería vida; y abril, tampoco.

Avatar de Verónica García-PeñaEl jardín del sur

Abril suena bien, ¿verdad? Es un nombre bonito para un mes.

Abril.

La poesía y la música le han guardado un lugar especial a este mes lluvioso, a este nombre armonioso que suena, al pronunciarlo, como esa lluvia que nos trae a la mente su dicción, pues son de abril las aguas mil, nos decía Machado.

Abril aparece en la poesía de Machado, en la de Juan Ramón Jiménez y en la de otros poetas y escritores de ayer y hoy, pero lo que yo quiero proponeros es que escuchéis un poco de música conmigo. ¿Os apetece?

Quiero que escuchéis un abril que suena a lluvia, a melancolía, a nostalgia y amor. Quiero que cantéis conmigo y tarareéis canciones de un mes en el que el desamor gobierna y la luna se queda sola sobre el mar.

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