
Título: Este whisky está de muerte
Autora: Natalie Jayne Clark
Maeva (2025)
Páginas: 240
En mi intento por llevarme bien con el actual cozy crime, sigo leyendo novelas catalogadas como tales, pero no termino de congeniar con ellas. Me esfuerzo por reconciliarme con un subgénero que siempre ha existido y que he leído con agrado durante años (pensad que Agatha Christie es una de sus mayores representantes), pero su deriva actual me tiene desconcertada. Sé lo que busco cuando me acerco a estas novelas y, desde hace tiempo, no lo encuentro.
En este caso, me he adentrado en las páginas de Este whisky está de muerte, de Natalie Jayne Clark, y, bueno, lo he leído entero. Lo he leído con paciencia, pero no ha terminado de funcionar.
Pienso que mi problema con él no es tanto el género en sí como la forma actual de enfocarlo. En esta novela, las protagonistas encuentran dos cadáveres en unos toneles de whisky y… Nada. Después de eso, nada. No pasa gran cosa. Una de ellas sí que empieza a darle vueltas al asunto y se pone a investigar, pero todo parece moverse en un terreno que, a mí, al menos, me resulta difícil de aceptar. ¿Qué haríamos cualquiera de nosotros si nos topamos con dos cuerpos? ¿No reaccionar de ninguna manera e incluso tomarlo a risa? Esa pasividad inicial no genera, a mi juicio, empatía. Tampoco tensión ni intriga, y sin eso, ¿qué nos queda en una novela de misterio?
Puedo entender que la autora haya querido poner el foco en otros elementos como la vida en un pequeño pueblo escocés, los nuevos comienzos, los secretos que todos arrastramos, la vida en pareja, las dificultades de la neurodivergencia y, sobre todo, el whisky. Aquí sí que aplaudo a Clark porque todo lo relacionado con la historia del whisky, su elaboración o contexto cultural, está muy bien contado. De hecho, es lo que más me ha interesado y gustado de la novela. Se nota que hay mucha documentación, cuidado y pasión detrás. No en vano, es embajadora acreditada del Whisky. Así, los capítulos o apartados dedicados a este universo son, sin duda, lo mejor del libro.
Por otra parte, el desenlace es el esperado y encaja con la historia apacible que se nos cuenta. Ya sabéis que soy partidaria de destacar lo mejor de cada lectura, aunque esta no haya sido redonda, al menos para mí. No obstante, seguiré intentándolo porque, al final, tal vez encuentre mi lectura y/o autor ideal de cozy crime.
Sinopsis: Cuando un negocio en ruinas sale a la venta en Campbeltown, que en su día fue la «Capital Mundial del Whisky», Eilidh y su esposa Morag aprovechan la oportunidad para hacerse con él y convertirse en las primeras mujeres en dirigir una destilería en Escocia. Sin embargo, en plena celebración descubren algo aterrador: dos cadáveres que parecen haberse conservado perfectamente en dos barricas durante varias décadas. No tienen mucho tiempo para reaccionar, y deberán arreglárselas para conseguir lo imposible: descubrir quiénes son los muertos y qué hacer con sus cuerpos. Pero no importa cuánto se empeñen: en ese pequeño pueblo de Escocia los secretos siempre salen a la luz.
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