Confieso que siento debilidad por esas palabras que un día fueron habituales y que, casi sin darnos cuenta, hemos dejado de usar o hemos cambiado por otras expresiones. Así pues, tras dar cobijo en este rincón a la toquilla y a los pololos, la palabra huérfana de este mes es balde.
Ilustraciones de ‘Los misterios de Udolfo’ (1854). Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.
Portada original de ‘Mysteries of Udolpho’ de Ann Radcliffe.
Ilustraciones de ‘Los misterios de Udolfo’ (1854). Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.
Cuando os hablé de Horace Walpole y el nacimiento del terror moderno, y os mencioné a Ann Radcliffe y su célebre Los misterios de Udolfo (1794), fuisteis muchos los que os interesasteis por esa corriente tan fascinante llamada gótico doméstico, así que vamos hoy a hablar de ella.
La verja de El Jardín del Sur vuelve a abrirse. Después del descanso de verano, regreso con la libreta llena de notas, nuevas lecturas muy interesantes que me apetece mucho compartir con vosotros y muchas curiosidades sobre lenguaje y literatura.
Las vacaciones tienen esa capacidad maravillosa de llenarnos, casi sin darnos cuenta, de nuevas perspectivas. No sabéis lo bien que este año le han sentado a mi cabeza porque la pobre necesitaba un descanso, de verdad. He pasado estas semanas entre libros, música, cuadernos y cine, mucho cine. Cómo necesitaba una desconexión y ver el mundo con más calma.
Volver a abrir la puerta de este rincón, que compartimos desde 2013, siempre es un motivo de alegría porque, al final, este portal literario es una conversación, un espacio de encuentro donde el ritmo lo marcamos nosotros, al margen de las prisas impuestas que dominan el resto del mundo digital. Estoy harta de correr. ¿Y vosotros? Bienvenidos.
Llega julio y, casi sin pedir permiso, el ritmo de los días empieza a exigir otra cadencia. Quienes os asomáis habitualmente a este rincón sabéis que este jardín no es un espacio estático; crece, cambia y, de vez en cuando, también necesita quedarse en barbecho. Ha sido un invierno y una primavera de mucha intensidad, de páginas nuevas, encuentros y proyectos que han ido brotando poco a poco. Ahora, el cuerpo y la mente piden descanso.
Así, durante las próximas semanas toca buscar la sombra y dejar que las ideas vuelen libres: recuperar el tiempo (lento) que la rutina suele devorar sin miramientos.
Nos reencontraremos en septiembre, con las energías renovadas y nuevas historias que contar bajo el brazo. Hasta entonces, os deseo un verano de calma, de libros compartidos y de vientos favorables.
Pasadlo bien y cuidad de vuestros propios jardines. Nos leemos pronto.
Hoy os traigo algo muy especial. Como sabéis, ya tenéis a la ventami nuevo libro, Guardianas de las tierras del norte, un ensayo escrito junto al historiador Javier Solís e ilustrado por Sandra Márquez en el que exploramos la importancia de la mujer en la mitología vasca y asturiana. Este libro es un ensayo, sí, pero en él no solo hay divulgación. En él también encontraréis cuentos inéditos escritos por mí, inspirados en las leyendas e historias de las que hablamos en la obra, y que cierran cada capítulo.
Por eso, para celebrar el lanzamiento, he querido escribir aquí un relato más corto y exclusivo para vosotros. Una historia que no encontraréis en el libro, pero que respira su misma esencia: esa fuerza telúrica y femenina que habita en nuestras tierras. Espero que os guste.