Errores repetidos. Errores aceptados

Las vacaciones, para muchos, se acaban y toca volver a la normalidad. Con la llegada de la vida postvacacional, las ciudades y pueblos vuelven a su actividad diaria y pronto dejaremos de ver en los escaparates de comercios, tiendas o restaurantes, esos carteles en los que se nos informa del tiempo que estos establecimientos van a estar de fiesta.

Son anuncios a los que nos hemos acostumbrado sin fijarnos, muchas veces, qué es lo que se nos dice en ellos de verdad. No prestamos atención nosotros y tampoco, tras lo visto este verano, aquellos que los escriben. Me explico.

Todo empezó a principios de julio cuando paseando por una de las avenidas principales de la ciudad donde vivo, un cartel en la puerta de un establecimiento llamó mi atención. Y lo hizo no por anunciarme los días en los que estaría cerrado. Tampoco fue por su colorido, letra o forma. No. Fue otra cosa bien distinta que se repitió en agosto (de ahí la foto que a continuación os pongo) y septiembre. Lo que me hizo pararme y leerlo más de una vez fue la coletilla en la que se decía: «ambos inclusive».

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De regreso

Las vacaciones tocan a su fin y es hora de ponerse manos a la obra. ¿Tenéis ganas? ¿Os apetece? Yo os invito a acompañarme por los muchos y singulares senderos que tiene este nuestro jardín del sur.

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En esta nueva temporada podremos pasear entre libros, fotografías, letras y curiosidades. Hablaremos del registro de la propiedad intelectual, del olvido al que es sometida la historia literaria que albergan ciertas ciudades por el peso del turismo excesivo o de los fallos ortográficos repetidos que acaban siendo norma, entre otras muchas cosas. Sigue leyendo «De regreso»

Vacaciones en ‘El Jardín del Sur’

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Durante las próximas semanas, el portal se toma un descanso. ¿Merecido? Quiero pensar que sí. Ya sabéis, no obstante, que cualquier duda, sugerencia, mensaje, etc. que me queráis hacer llegar, será no solo bien recibido, también contestado. Seguiré, además, por las redes sociales donde de igual forma podréis contactar conmigo si queréis o me necesitáis.

El jardín del sur se va de vacaciones para disfrutar, relajarse y, por supuesto, trabajar en esos proyectos que llevan buen ritmo, pero que necesitan un empujón. Este es el momento.

Pasadlo muy bien y, allá donde vayáis, no olvidéis vuestras lecturas favoritas. Esas que os hacen sentir mejor y alimentan vuestro espíritu. ¡Nos vemos en nada!

Frases que nunca debes decir a un escritor (no famoso)

Por internet encontrareis listas de frases que nunca, jamás, deberíais decir a un escritor. Algunas son, la verdad, para echar a correr como, por ejemplo, “no sabía que todavía estabas vivo” o “me gustó más la película”. Pero yo no os voy a  hablar de esas frases, sino de otras que escuchamos los que todavía somos escritores no famosos. A nosotros nadie nos habla de vivir o morir o de si le gustó más la versión cinematográfica de nuestro libro. No todavía. A nosotros nos toca escuchar otro tipo de perlas.

La lista que os voy a poner a continuación es real. Yo las he escuchado. Algunas, de hecho, demasiadas veces. Allá vamos.

– Después de publicar varios libros, tu nombre suena un poco más, solo un poco, pero algo es algo, y un conocido se acerca y te dice: “Oye, Fulanita, ¿de verdad lo has escrito tú?».

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Publicidad e idiomas

De un tiempo a esta parte, son muchos los anuncios de todo tipo que optan, cada vez más, por vender sus productos en idiomas extranjeros. Y no seré yo la que diga que aprenderlos esté mal, por supuesto que no, pero empieza a ser una costumbre que a mí, personalmente, me da un poco de no sé qué. Nuestro lenguaje, el español, es muy amplio y bonito. ¿Por qué no utilizarlo? ¿Por qué sustituirlo por otro ajeno?

Perfumes, coches, ropa, cosmética… Cada vez hay más empresas que prefieren hablarnos en inglés o francés, con voz sugerente, sobre todo en la parte final del anuncio. Escuchamos sin inmutarnos, ya nos hemos acostumbrado, pour homme, for woman, just do it, the power of dreams, simply clever, etc. Y además, lo curioso es que lo oímos y sabemos de qué nos hablan. Han conseguido su objetivo. Conocemos si es ésta o aquella marca; si es colonia o maquillaje; si es ropa o joyas. Y lo sabemos y lo compramos. Pero yo me cuestiono si las ventas de esos productos están realmente asociadas al idioma. No me lo termino de creer.

¿De verdad compramos más o menos si nos lo dicen en francés o en inglés en lugar de usar el castellano? ¿Nos parece más atractivo un producto por el idioma? Sigue leyendo «Publicidad e idiomas»