Los besos que no se dan

Beso, ósculo, pico, besuqueo, baboseo, toque, roce, contacto, caricia, mimo…

Hay muchas formas de llamar a un beso y cuantiosos tipos de ellos. Tantos como sentimientos puedan esconderse en un gesto tan pequeño y a la vez tan poderoso. Un acto henchido de tanta sinceridad que en ocasiones abruma. Besos de amor y cariño. También de compromiso y obligación. Besos de pasión y deseo, de los que se comen la boca, el sentimiento y el desánimo. Ardientes y sabrosos. O roces castos y cándidos, inocentes. Besos robados y escondidos que se dan bien con la ingenuidad de los primeros amores o con la astucia de los que tienen que permanecer en secreto, furtivos. Besos primerizos, de novato, y besos expertos no aptos para recatados. Besos de afecto entregado, de amor infinito, de ese que, dicen, mueve el mundo y eleva al hombre. Besos, en definitiva, sean como sean, que nos hacen libres porque no hay mayor libertad que dar un beso.

Cada una de esas caricias dice mucho de quien la da y de quien la recibe. Apunta un «te quiero», «hasta siempre», «hasta luego», «ten cuidado», «no tardes», «te echo de menos»… Y mil y un sentimientos más. También pueden no mostrar nada, aunque ese nada ya expresa mucho.

Sigue leyendo «Los besos que no se dan»

Una editorial me ha contactado, ¿y ahora qué?

Tengo editorial, ¿y ahora qué? Ahora, muy al contrario de lo que se tiende a creer, hay que seguir trabajando muy duro porque puede no ser para siempre. Hay que continuar creando buenas historias sin olvidar, por supuesto, las anteriores. Y todas ellas requieren de tu tiempo y esfuerzo para que el público las conozca. Hoy, de la mano de una editorial, el trabajo que publique con ellos llegará a un mayor público, pero tengo que seguir, como os digo, paso a paso y sin descanso, trabajando duro sin olvidar, además, de dónde vengo o cuáles pueden ser mis futuros caminos. Esto último puede parecer una bobada, pero os aseguro que es muy importante. No hay que renegar de lo hecho (bueno, malo o regular) ni de lo que en el futuro puedas hacer (incluido volver a ser un escritor independiente) porque es, al fin y al cabo, lo que te ha ayudado a ser quien eres hoy y a llegar hasta donde has llegado.

El trabajo será diferente. Habrá tareas, por fin, que ya no tendré que hacer, no al menos como hasta ahora, lo que reconozco que me alivia mucho. Me refiero a las de maquetación del libro (digital y papel) y, espero, el diseño de la portada. Labores que son un auténtico engorro. Los que alguna vez las habéis hecho, me entenderéis. Una verdadera pesadez en la que, además, es muy fácil confundirse o meter la pata.

Sigue leyendo «Una editorial me ha contactado, ¿y ahora qué?»

Poemas en las tapias

«Eras y eres mi hogar».

Hoy os enseño esas otras cosas que uno encuentra en las tapias de los cementerios. Un poema entre ramas que pasa desapercibido si uno no vuelve la mirada. Está en la tapia exterior del cementerio de Ceares, en Gijón. Es un poema, la verdad, muy bonito sobre le amor, pero también sobre la pérdida.

En próximas entradas, si os apetece, haré un recopilatorio de esas otras cosas que uno se encuentra, si sabe mirar bien, en muros, casas, piedras, etc. Tengo unas cuantas  recopiladas y me apetece compartirlas con vosotros.  Invitados quedáis. Estad atentos.