Versos ásperos IV

Hoy retomo esta minisección sobre los versos que aparecen por la ciudad de Gijón en diferentes lugares y que yo he llamado versos ásperos, pues en ellos siempre encuentro cierta amargura; cierto resquemor por el hoy y el mañana. También nostalgia del ayer. Es lo que, quien los coloca, parece decirnos. Su forma de entender el mundo.

Cuando comencé a verlos, en el año 2020, eran opiniones sobre la situación pandémica, el confinamiento, algunas actuaciones políticas relacionadas con el ocio y la hostelería, etc., pero, poco a poco, se han tornado cada vez más religiosos o con componentes tales. Quien elabora estos poemas ya no esconde sus creencias (que en sus primeros poemas ya se intuían) y en ente caso concreto, incluso opina sobre el actual Papa.

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‘Mundo eléctrico’

MUNDO ELÉCTRICO

Apretó con fuerza el cuello, retorciendo entre sus dedos los cables que daban vida a ese androide al que nunca amó, pero con el que siempre soñó. Presionó hasta que lo apagó y sus chipas se esfumaron.

Después, se sentó en el diván, a su lado, y lo miró con pena. ¿Qué iba a ser de él ahora? ¿Cuál sería su motivo para seguir adelante? Entonces puso las manos en su propio cuello y tiró de los cables. Él también debía apagarse.

Copyright © 2022 Verónica García-Peña

El jardín del sur cumple 9 años

Estoy muy feliz porque ayer, 23 de febrero, El jardín del sur cumplió nueve años. ¡Nueve! Nueve años desde que decidí crear un portal literario para compartir mis experiencias en el mundo de las letras, cómo enfrentarnos a los problemas que surgen en él o cómo ser mejor escritor y también mejor lector. Nueve años de críticas literarias (hay más de 230), de rescate de palabras, consejos y experiencias para mejorar nuestro lenguaje, de ejercicios de imaginación, de vivencias, etc. Espero que lo hecho hasta ahora os haya servido y continúe haciéndolo. Yo prometo hacerlo crecer.

Cuando empecé, el primer mes solo tuve 17 visitas, hoy superan las 4600. Eramos tres seguidores, hoy superamos los 3000. Eso es gracias a ti, que estás al otro lado, a todos vosotros, apoyando cada uno de mis nuevas entradas; cada reseña, escrito, nueva sección. Gracias.

Os dejo aquí la primera entrada que escribí entonces que era y es, simplemente, una declaración de intenciones.

‘Insurrección autómata’

INSURRECCIÓN AUTÓMATA

Llevo un rato tarareando una famosa canción de Alaska en la que los electrodomésticos se rebelan y leen a Marx porque eso es, precisamente, lo que ha pasado hoy en mi casa.

Tengo a la tostadora y a la sandwichera con pancartas y gritando proclamas sindicalistas mientras pasean de un lado a otro de la encimera exigiendo un horario que les permita conciliar mejor su vida familiar y profesional. La panificadora les apoya.

La lavadora, el horno y el lavavajillas, junto a la vitrocerámica, están de asamblea. Discuten si secundan la huelga que ha iniciado el microondas porque en casa, al pobre, nadie lo usa y cree que es víctima de ‘mobbing’.

La nevera, por su parte, no me deja abrirla. Se niega a ser utilizada como un simple objeto cosificado. «Tengo sentimientos», me grita irritada.

Así, estoy en la calle. He decido que un paseo es mi mejor opción porque al salir de la cocina, he oído jaleo en el salón. Creo que el televisor es el cabecilla y junto con la aspiradora y otros objetos autómatas de mi hogar, se han vuelto humanos.

Copyright © 2021 Verónica García-Peña

Alfred J. Quak

Hoy vamos a a recordar una entrañable serie de televisión con la que aprendimos mucho y que, como las otras de las que ya hemos hablado en la sección ‘Leer con la tv’, está, de un modo un otro, asociada con la literatura. Alfred Jodocus Kwak es una serie de dibujos animados nipo-neerlandesa que fue coproducida por Telecable Benelux B.V, TV Tokyo, VARA, ZDF y Televisión Española en 1989. Está basada en la obra de teatro homónima de Herman van Veen. La serie constaba de un total de 52 capítulos que se han traducido a una multitud de idiomas. Los personajes de la serie fueron diseñados por Harald Siepermann.

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Lucky Luke

Hoy, en Leer con la televisión, nos vamos hasta el lejano oeste de la mano de ‘Lucky Luke’, una serie basada en las historias del dibujante belga Morris (Maurice de Bévère). Él fue quien escribió las primeras historias de Lucky Luke en 1946 y lo hizo en solitario. Después se asoció con el francés René Goscinny, al que sin duda conoceréis gracias a ‘Astérix el Galo‘ o ‘El pequeño Nicolás‘. Desde la muerte de Morris, en el 2001, quien se encarga de hacer los dibujos de Luke es Achdé.​

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Versos ásperos III

Estos versos que aparecen por la ciudad (Gijón), en diferentes lugares y barrios, aquí y allí, me tienen intrigada, pero también fascinada porque, a través de ellos, quien los coloca nos dice muchas cosas de su forma de entender el mundo.

Al principio, solo eran opiniones sobre la situación vírica, sobre el confinamiento en general, pero, poco a poco, ha ido exponiendo y exponiéndose. El primero lo vi el 9 de julio de 2020; el segundo y tercero los encontré en febrero de este año; y el último, ayer mismo.

El primero era una reflexión amarga recogida en octosílabos, una redondilla con rima abrazada; los otros, cuartetas imperfectas, y el que hoy os enseño es, también, una cuarteta imperfecta. Dice:

Quieren poner la eutanasia
Facilitar que uno muera
Pero te guardan en casa
Mascarilla y bares fuera.
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Versos ásperos II

El 9 de julio del año pasado fue la primera vez que vi esta especie de versos ásperos por la ciudad. Fue en la calle Marqués de San Esteban de Gijón (Asturias), en un banco que tenía una pegatina escrita a máquina de escribir. Decía: «Cómo descansa la tierra/ Sin esa funesta plaga/ Que suelta todo lo estraga/ Y en casa un virus encierra»

Un poema de tipo redondilla o cuartilla, con rima abrazada (abba) que me recordó a Lope de Vega. Una reflexión amarga recogida en octosílabos sobre nuestro paso por este planeta, y hace unos días, de nuevo, me volví a encontrar con dos mensajes similares. En esta caso estaban pegados a una farola en la calle El Comercio, también en Gijón.

Se encierra cada político

Que son la auténtica plaga

Y en su casa le dé al pico

Mientras come y mientras caga

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¿Dónde os gustaría perderos?

¿Dónde os gustaría perderos?

Tengo muchos lugares en mente, de todo tipo. Reales e imaginarios porque en los de ficción, de vez en cuando, también está bien perderse. Por ejemplo, últimamente pienso mucho en Shangri-La. ¿Qué tal se estaría allí ahora? O en Manderley. A la mansión viajaría para ser un fantasma que pudiera espiar los movimientos de todos los habitantes de la casa, hasta de aquellos que ya no están. Aunque a este lugar viajo por culpa de La isla de las musas, que me lleva mucho a lugares así.

¿Y reales? En la infancia. Pienso en grillos y campas; en higueras y avellanos; en ortigas y moras. En sol y lluvia y en el fuego bajo. En croquetas y en mi abuela. Sí. La infancia puede ser un lugar.

«¿Dónde os gustaría perderos? En la infancia. Sí. La infancia puede ser un lugar». #inspiración #reflexiones #escribir #Lavida #fotografía

En la fotografía, bajo la lluvia que todo lo vuelve más lúcido, estoy en las Minas de Llumeres, en Asturias, un yacimiento de hierro que pudo haber sido explotado en tiempos prerromanos.

Perderse, aquí o allí, es pura magia.