Así, ‘El jardín de las letras‘, se titula la ponencia que compartí el pasado mes de septiembre en los ‘Encuentros de Verines’ y que ya tenéis disponible en la web del Ministerio de Cultura y Deporte. Espero que os animéis a leerla y os guste. Un ponencia con la que intento transmitir no solo mi pasión por las letras y la literatura, también mi preocupación por la deriva del mercado, sus cifras y su rumbo.
Título: La memoria de la nieve’ Autora: Danielle Trussoni Ediciones B (2021)
Páginas: 384
Una herencia misteriosa Un secreto oculto en los genes Un legado del que es imposible escapar
Este verano he dado salida a gran cantidad de libros que tenía en la montaña, tanto física como virtual, de los pendientes. Algunos, he de reconocer, me han dejado fría y han aumentado la sensación que tengo desde hace ya un tiempo de que hay una sobreexplotación literaria —que roza la irracionalidad— de algunos géneros, como el negro y el thriller, y de algunos estilos, como el que busca la sencillez máxima para llegar al mayor número de personas posibles. Historias planas, lenguaje plano, personajes planos… Sobreexplotación que tiene consecuencias negativas, ya que nos encontramos con que gran parte de las novelas son, en realidad, copias. Me explico. Fotocopias las unas de las otras sin espacio para la innovación, la sorpresa o cierta originalidad. Ni en forma ni en fondo. Hay excepciones, claro —menos mal—, pero, en general, creo que debería revisarse por parte del sector editorial qué y cómo se escribe y publica; también cómo se vende. Aquí está, en mi opinión, uno de los principales problemas.
Sé que os gusta mucho que escriba pequeñas historias inspiradas por las fotografías o pinturas que algunos usuarios comparten en las distintas red es sociales, así que ahí va uno nuevo. En esta ocasión, la imagen que me inspira ha sido compartida por la cuenta ‘Academia Aesthetics’ en Twitter (X) y es del artista Aron Wiesenfeld.
Título: Ascensión Autor: Nicholas Binge Minotauro (2023)
Páginas: 352
Terror al más puro estilo H.P. Lovecraft.
Me he divertido mucho con esta novela. Hacía tiempo que no leía ciencia ficción o terror asociado a la ciencia ficción y he de confesar que la he disfrutado. El tiempo, el clima, los monstruos, el miedo, el terror cósmico… Desde luego, puedo decir que ha merecido la pena escalar esta peculiar montaña creada por Nicholas Binge. Este autor, experto en la ficción especulativa, así se catalogan sus novelas, afirma sentir una especie de insalvable atracción por aquellas cosas que traspasan los límites y por eso sus novelas son tan extrañas. Pero, ojo, un tipo de extrañeza que, al igual que al autor, a nosotros también atrapará. Una extrañeza que hace leer con avidez para saberlo todo. ¿Cómo no hacernos miles de preguntas ante los argumentos que se nos plantean en cada pagina? ¿Y cómo no querer llegar a conocer todas las respuestas?
Solo puedo estar agradecida por la invitación, por lo vivido y lo aprendido y, sobre todo, por el cariño y respeto que hacia las letras se respiraba. Pasión por lo que se hace porque, al final, ese hacer forma parte de cada uno de nosotros.