Inspiraciones I: Las tormentas de mi infancia

Empieza una nueva minisección en la que compartiré con vosotros pequeños detalles (pero no por pequeños serán poco importantes) que más me inspiran a la hora de escribir y que, quizá, también puedan inspiraros a vosotros. Hoy, las tormentas.

Las tormentas de mi infancia huelen a flores y son parte importante de mi imaginación. Musas de humedad y color que me ayudan a crear historias. Y es que la imaginación bebe de mil lugares muy distintos y, quizá, los recuerdos sean una de sus mayores fuentes. Nunca desechéis el recuerdo como inspiración, sea este más o menos real porque los recuerdos, eso también debemos tenerlo en cuenta, tienden a cambiar con el paso de las estaciones.

Llueve. Empiezan las primeras gotas a repiquetear en el cristal. Las oigo. Me asomo y, ¿sabéis una cosa? Todavía puedo oler las flores.

Hay flores que son historias. Hay flores que son personajes. Hay historias…

Creadora de historias

Y esta soy yo. Creadora de historias. Un yo que busca, siempre busca, en ese futuro incierto, cómo enderezar la pared, aunque eso suponga tirarla abajo para empezar de nuevo. Porque una pared torcida es una pared enferma que acaba por derrumbarse. Y a mí me gustan las paredes bien hechas.

Escribanos, pues, esa pared y hagamos que perdure más allá del tiempo y la memoria. ¿Me acompañáis?

Mi Virginia Woolf

«Estoy cansada de tratar de llenar mis espacios vacíos con cosas que no necesito y personas que no me gustan».

Virginia Woolf


Yo ya tengo mi habitación propia y la voy a intentar llenar solo de aquello que me hace feliz. Al menos, lo voy a intentar.

Un 25 de enero de 1882 nacía en Kensington (Londres) Virginia Woolf, una de las más importantes escritoras del siglo XX cuya obra ha supuesto una revisión real del sentir feminista y ha influido de forma notable el la literatura actual. Por eso esta imagen (hecha cuando era estudiante con una cámara analógica y revelada de forma manual) y por eso este texto. En este 2022 se cumplen 140 años de su nacimiento.

Y es que, antes de que acabara la semana, quería compartir con vosotros este pensamiento, que es el suyo y se ha convertido en el mío, y la inspiración que ha supuesto y supone una mujer como Virginia Woolf.