
Título: La nación viril
Autora: Zira Box
Alianza Editorial (2025)
Páginas: 328
Un lúcido análisis de la hipermasculinidad que impregnó el imaginario político del primer franquismo.
En La nación viril, Zira Box nos ofrece un ensayo riguroso que aborda con profundidad una de las raíces ideológicas más persistentes de nuestra historia reciente: la masculinidad hegemónica como forma de poder, estructura política y relato nacional. Su tono sereno, metódico y preciso hace de este libro una lectura imprescindible.
La obra podría calificarse como un estudio del modo en el que el franquismo construyó un ideal viril autoritario, católico, militarizado y, en consecuencia, excluyente. Un modelo que moldeó tanto los discursos públicos como la vida privada, y que todavía hoy sigue presente en muchos ámbitos sociales, aunque haya cambiado de forma. Un ideal que define un tipo de hombre y cuyos efectos alcanzan a toda mujer y, en realidad, a cualquier persona que, con independencia de su género, no encaje dentro de las directrices oficiales del régimen y sus distintas facciones, lo que influye no solo en cuestiones políticas, también religiosas, sociales, familiares, educacionales, etc.
La autora no se queda en la superficie, como ocurre a veces en este tipo de estudios, lo que se agradece, y contextualiza y apoya cada afirmación en una base documental y bibliográfica muy extensa. Tenemos discursos, libros, periódicos (que eran uno de los mayores motores de expansión de ideas en aquellos años), revistas, mitines, el No-do… El resultado es un libro escrito con precisión, bien estructurado y sin concesiones a la simplificación.
La estructura de La nación viril permite seguir fácilmente el hilo argumental que propone Box. Desde la configuración del discurso fascista sobre la virilidad hasta sus múltiples formas de expresión cultural y simbólica. Cada capítulo se adentra en un aspecto concreto: el papel regenerador de la masculinidad, las emociones viriles en el imaginario falangista, las estéticas del poder masculino o el afeminamiento como amenaza discursiva.
A mi juicio, destaca especialmente el capítulo cuatro, centrado en cómo la virilización del estereotipo se proyecta sobre el toro y el flamenco para cimentar una idea de nación clásica, fuerte y mediterránea. Es ahí donde muestra cómo ciertos elementos culturales se convierten en pilares de una identidad nacional excluyente. Y es que no se trata de una cuestión de símbolos, sino de poder en el sentido de quién lo encarna, cómo se representa y desde dónde se impone.
Como os decía, el capítulo cuatro ha sido el que más me ha interesado, por la forma en la que conecta cultura popular y política de manera tan afinada. Pero cualquiera de los capítulos del libro —cada uno con su foco, tono y carga crítica— ofrece materiales valiosos para pensar, leer y volver a ellos con un lápiz en mano.
Así pues, hay que tener en cuenta que no es este un libro para leer del tirón o devorarlo en dos tardes, como últimamente se hace con todo. Es una lectura que requiere tiempo, atención y cierto compromiso. Una herramienta que puede ser una obra de consulta. Lo que somos y cómo somos, no surge de la nada. Se crea y se difunde de maneras concretas. A veces se diseña y se extiende, asienta e incluso contagia
Por tanto, Zira Box nos invita a pensar y a volver sobre los hechos con otra mirada, algo que, en estos tiempos de discursos fáciles y memoria corta, resulta fundamental porque, aunque no guste, hay hilos argumentales que vienen de lejos. Solo entendiendo su recorrido es posible empezar a desenredarlos.
Sinopsis: El fascismo español representado por FET y de las JONS fue, como el resto de fascismos, una ideología profundamente regeneracionista. Partiendo de la conciencia de crisis nacional que había atravesado el continente europeo desde el siglo XIX y que en España había sido especialmente acuciante desde el desastre del 98, Falange se sumó a la búsqueda de soluciones regeneradoras que ansiaban sacar al país de la decadencia patria. Lo hizo desde su específica propuesta totalitaria y antiliberal, y lo hizo, además, asumiendo valoraciones impregnadas de atributos de género: si la decadencia se narraba a partir del afeminamiento que era propio de un liberalismo fofo, pusilánime, y apoltronado, a la par que frívolo, huero y superficial, la regeneración se expresaba como un proceso de recuperación de la considerada como intrínseca virilidad española. Así, la nueva España emergida con la victoria franquista en la guerra se pensaba fuerte, valerosa y decidida; firme, dura y precisa; pero, también, grave, seria y austera, sin excesos ni estridencias.
La nación viril explora de forma exhaustiva cómo la convicción de la inherente virilidad de España impregnó el discurso y las reivindicaciones falangistas en su conjunto durante los regeneracionistas meses de la victoria. En este sentido, estudia la forma en la que se imaginó la nación, pero también cómo la asunción de la virilidad permeó tanto el sentimiento nacionalista y la forma en la que Falange se posicionaba ante la patria como la interpretación de la historia y el patrimonio nacionales que realizaba. Como telón de fondo, a lo largo de todo el libro late la constante inquietud que atravesó el inicio de la dictadura franquista: el miedo a que la nueva España sobria, exacta y rigurosa se pudiera distorsionar para trocarse en la vieja España decadente y afeminada que siempre acechaba.
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Una reseña muy completa y trabajada. Nos podemos hacer a la idea, leyéndola, de que es una obra rigurosa e interesante.
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Muchísimas gracias por tu lectura y por dejar este comentario. Me alegra saber que la reseña transmite el rigor y el interés que despierta el libro, porque eso habla muy bien de la obra de Zira Box. Es uno de esos ensayos que invitan a mirar con atención y a repensar muchas cosas. Ojalá más gente se anime a descubrirlo y de paso a descubrir este jardín.
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