Cuando nos acercamos a una nueva obra de Donato Carrisi, los que ya le hemos leído con anterioridad, solemos hacerlo con unas expectativas muy marcadas por su trayectoria y por algunas de sus novelas, esas que nos dejaron con la boca abierta. En mi caso: La chica en la niebla y las protagonizadas por Mila Vasquez, investigadora especializada en personas desaparecidas. Así, La educación de las mariposas es una propuesta que cumple con su función principal de entretener al lector, aunque deja la sensación de ser una lectura mucho más ligera de lo que el autor italiano nos tiene acostumbrados.
La educación de las mariposas nos lleva hasta un aislado chalet en los Alpes y nos presenta un caso sencillo en apariencia, la muerte de una niña en un terrible incendio, pero que se transforma en algo más oscuro cuando la muerte pasa a ser una posible desaparición.
La estructura narrativa de la novela, en esta ocasión y a diferencia de otras del autor, a mi juicio peca de un exceso de explicación. El lector se topa muchas veces con una repetición constante de hechos y motivaciones que ralentizan el ritmo de la lectura. Esta redundancia provoca que el texto se haga un tanto pesado en ciertos tramos; especialmente hacia la mitad del libro, donde la historia se estanca un poco.
Respecto a los personajes, he de confesar que la protagonista principal, Serena, resulta difícil de descifrar y comprender, sobre todo al inicio. No termina uno de encajar con ella, a pesar de que sea fácil empatizar con la pérdida de una hija. Sin embargo, hay que reconocerle a Carrisi el buen manejo de su evolución. A medida que la trama avanza y el personaje se ve obligado a mostrar sus debilidades ante las circunstancias, esa distancia inicial se acorta. Terminamos comprendiendo sus acciones hasta el punto de cogerle un aprecio que parecía imposible en las primeras páginas.
Donde el escritor no defrauda, es marca de la casa, es en la resolución del misterio, pues sorprende; si bien esta vez introduce un giro psicológico tan radical que obliga al lector a revaluar todo lo que ha leído antes. Un desenlace extraño, desconcertante tal vez, que consigue compensar los altibajos sufridos durante la lectura.
La educación de las mariposas quizá no ocupe el primer puesto en el podio de las obras de Carrisi, pero funciona perfectamente como lectura de evasión. Una novela entretenida, ideal para disfrutar del siempre efectivo (y arriesgado) cierre de un autor que sabe muy bien cómo sorprender. No obstante, quienes busquen la riqueza narrativa y los matices oscuros de sus mejores novelas, probablemente echarán de menos esa complejidad.
Sinopsis: Una casa de madera arde en mitad de la noche. Las llamas iluminan el paisaje nevado y, cuando el silencio del valle se quiebra con el rugido del fuego, nada vuelve a ser igual. Entre los escombros de la casa derrumbada solo se oyen los susurros de aquellos que lograron escapar a tiempo. Pero algo no encaja. Las cifras no concuerdan. Y el destino, cruel e implacable, le juega una mala pasada a Serena. Si hay una palabra con la que nunca imaginó identificarse, esa es «madre». Ella es el «tiburón rubio», una poderosa y despiadada bróker en cuya vida no hay espacio para los sentimientos. Sin embargo, tras el incendio, todo cambia.
Esta no es simplemente la última obra maestra de Donato Carrisi. Es un viaje al límite, imparable, una caída en picado hacia los rincones más oscuros de nuestro corazón, una exploración de los miedos que nos definen. Tras cruzar esta frontera, nuestra forma de ver el mundo no será la misma.
Reseñas anteriores:
- El hombre del laberinto
- El juego del susurrador
- La chica en la niebla
- El cazador de la oscuridad
- La hipótesis del mal
- Lobos
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