‘El pintor de almas’ (Idelfonso Falcones)

Título: El pintor de almas
Autora: Idelfonso Falcones
Grijalbo (2019)

Si tuviera que describir con un simple titular la última novela de Idelfonso Falcones, El pintor de almas, diría que es, sin duda, un libro escrito con maestría que hipnotiza. Atrapa. Una novela que os recomiendo. Me ha gustado mucho.

En El pintor de almas Falcones nos acerca a la Barcelona de 1901. A una ciudad que vive días de gran agitación social. La oscura miseria de los más desfavorecidos contrasta con la elegante opulencia de las grandes avenidas, donde ya destacan algunos edificios singulares, símbolo de la llegada del Modernismo.

Dalmau Sala, hijo de un anarquista ajusticiado, es un joven pintor que vive atrapado entre dos mundos. Por un lado, su familia y Emma, la mujer que ama, que son firmes defensores de la lucha obrera; hombres y mujeres que no conocen el miedo a la hora de exigir los derechos de los trabajadores. Por otro, su trabajo en el taller de cerámica de don Manuel Bello, su mentor y un conservador burgués de férreas creencias católicas que lo acerca a un ambiente donde imperan la riqueza y la innovación creativa.

De este modo, seducido por las tentadoras ofertas de una burguesía dispuesta a comprar su obra y su conciencia, Dalmau tendrá que encontrar su auténtico camino, como hombre y como artista, y alejarse de las noches de vino y drogas para descubrir lo que de verdad le importa: sus valores, su esencia, el amor de una mujer valiente y luchadora y, sobre todo, esos cuadros que brotan de su imaginación y capturan en un lienzo las almas más miserables que deambulan por las calles de una ciudad agitada por el germen de la rebeldía. Sigue leyendo «‘El pintor de almas’ (Idelfonso Falcones)»

El club de las palabras perdidas: bargueño y albéitar

Retomamos el Club de las palabras perdidas para reivindicar un par de términos relegados en la parte más callada del diccionario que me han hecho llegar dos seguidores del blog. Seguro que llaman vuestra atención porque curiosas, desde luego, son. Allá vamos.

Las palabras que hoy reivindicamos son: bargueño y albéitar. Sigue leyendo «El club de las palabras perdidas: bargueño y albéitar»

‘Los ecos del pantano’ (Elly Griffiths)

Título: Los ecos del pantano
Autora: Elly Griffiths
Maeva (2019)

Los ecos del pantano es la primera novela de la saga protagonizada por la arqueóloga forense Ruth Galloway de la británica Elly Griffiths. La serie, muy exitosa, está compuesta por, hasta el momento, trece libros. Elly Griffiths ha sido nominada a varios premios literarios, entre ellos el CWA Daggar.

En Los ecos del pantano nos trasladamos hasta el condado de Norfolk (Inglaterra), donde la profesora de Arqueología Forense Ruth Galloway vive en una pequeña casa junto a una marisma. Se trata de un área remota donde se unen mar y tierra, considerada como un lugar sagrado por los hombres de la Edad de Hierro. Un terreno que marca el límite entre la vida y la muerte.

Cuando la policía encuentra unos huesos cerca de la zona de la marisma, el inspector Harry Nelson recurre a Ruth para que lo ayude, convencido de que se trata de los restos de una niña desaparecida diez años antes. Aunque esa posibilidad queda descartada, ya que los huesos pertenecen a una niña de la Edad de Hierro, Ruth continúa ayudando a Nelson para descubrir qué relación hay entre este caso y los rituales prehistóricos que tenían lugar en la marisma hace más de dos mil años.

Se trata de una novela fácil de leer, que te engancha con habilidad y en la que descubres unos personajes muy humanos. Esto puede sonar a chiste, pero es cosa seria. Perfilar un personaje y hacerlo real, creíble, es fundamental para que las historias funcionen. Los protagonistas robots, autómatas, etc. me caen mal y suelen hacer que las historias no lleguen.

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‘Love Is in the Air’

El amorEse sentimiento que, como asegura uno de los personajes de mi última novela, «mueve el mundo, eleva al hombre y lo hace libre. Porque no hay nada más hermoso que amar y ser correspondido».

Así se debían sentir los que han colocado este curioso candado en un puente de Gijón. Lugar que, no sé, a mí no me termina de gustar demasiado porque me parece un sitio un tanto feo para esto del amor. Un puente sobre la autovía, demasiado expuesto al sol, un tanto sucio… Pero, bueno, pensaremos aquello de que el amor es ciego y que, seguro, aunque no lo veamos, hay un motivo importante por el que ese candado deba estar en ese barrote concreto de ese puente en concreto.

Como ya he dicho otras veces en las que me he encontrado cosas curiosas por la calle, de esas que tienes que mirar dos veces porque algo has captado por el rabillo del ojo, son estas “pequeñeces” las que te sacan una sonrisa y te hacen creer en la belleza del mundo.

Alguno os preguntaréis, ¿y si se rompe el amor? Entonces, recurriendo de nuevo a otra de las ideas de mi personaje, creeremos que «el desamor, en el fondo, es una parte más. Una pieza más. Amores piadosos, locos, traicioneros, de una noche o de toda una vida. Amores, en definitiva, que nos hacen humanos».

La otra crónica: La Semana Negra de Gijón

La 32 edición de la Semana Negra de Gijón ha llegado a su fin y ha batido récords de visitantes y de venta de libros. También de autores, pues es la edición en la que más escritores han participado (142) y, durante su celebración, allí he estado yo para hoy contaros en el blog, a mi manera, cómo la he vivido.

Empezaré explicando, para los que desconozcáis cómo es esta muestra, que no se trata de una feria literaria al uso. Hay casetas con librerías y algunas editoriales, pero lo que más abunda son los tenderetes de libros de segunda mano, puestos de mercadillo (entiéndase ropa, joyas, juguetes, bolsos, souvenirs, etc.), quioscos de bebida y comida, y atracciones o, como las llamamos algunos, barracas. También hay tres carpas de más tamaño que es donde se hacen los encuentros y presentaciones literarias y las firmas de libros. Todo ello al lado del mar.

Hay quien acude a la Semana Negra por los autores y quien lo hace para estar de fiesta. Todo cabe en esta semana cultural y se mezcla. Hay quien va a lucir palmito, beber y comer, y los hay que acuden a comprar libros y conocer a escritores. Hay quien asiste en familia o solos. Es una combinación, digamos, curiosa. Sobre si es adecuada o no (tanto en tipo de gente, ubicación, horarios, etc.), no voy a entrar. No es este lugar para debatir esos asuntos. Sí os diré que a mí me gusta mucho y la disfruto al máximo. Sigue leyendo «La otra crónica: La Semana Negra de Gijón»