Finalista Premio Planeta 2017 (Ampliación)

El pasado 15 de octubre quedé en cuarto lugar en el Premio Planeta 2017 con la novela La isla de las musas, presentada con el seudónimo de Ricardo Pedreira Ulloa.

A pesar de no resultar ganadora, ser finalista y obtener ese cuarto lugar en una edición en la que se han batido todos los récords de participación con 634 obras presentadas, es ya un premio. Creo que es un importante reconocimiento a la perseverancia y el trabajo. Hay que ser constantes, confiar y no darse por vencidos por difícil que se nos haga el camino o la meta se dibuje inalcanzable. Trabajo, esfuerzo y paciencia.

La isla de las musas es una novela clásica de misterio y terror sobre el amor, la culpa, la inspiración, la locura y el olvido. Una obra muy especial, diferente, que espero que muy pronto podáis tener entre las manos. Os atrapará.

Finalista Premio Planeta 2017

Anoche quedé en cuarto lugar en el Premio Planeta 2017 con la novela La isla de las musas presentada con el seudónimo de Ricardo Pedreira Ulloa.

Fue una noche estupenda en la que disfruté mucho y conocí a personas muy interesantes que me dieron muy buenos consejos.

 

La isla de las musas es una novela muy especial, diferente, os lo aseguro, sobre el amor, la culpa, la inspiración y el olvido que espero y deseo que muy pronto podáis tener entre las manos. Merece convertirse en realidad.

En los próximos días pondré más fotografías de la cena y el transcurso del Premio. Prometido.

«Ojos ciegos» (Virginia Aguilera)

Título: Ojos ciegos
Autora: Virginia Aguilera
Reino de Cordelia (2016)

Hoy vamos a hablar en el blog de una novela de suspense y misterio de las que enganchan y de las que te dejan un gran sabor de boca. Se trata de Ojos ciegos de Virginia Aguilera, galardonada por unanimidad con el XIX Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca.

Ojos ciegos nos traslada a finales del siglo XIX, a la montaña de Teruel. Concretamente nos sitúa en Alegría, un falansterio en el que sus habitantes conviven de acuerdo a las teorías del socialista utópico Charles Fourier. En aquel lugar una mujer desaparece y para investigar el caso, hasta allí se desplaza un juez, prácticamente ciego, auxiliado por una joven de 17 años que le sirve de ojos y de secretaria.

Las pesquisas se hacen difíciles y lentas ante el muro de silencio bajo el que parecen resguardarse todos los testigos. Sin embargo, la experiencia e inteligencia del magistrado y el arrojo de su joven ayudante van sorteando las dificultades para averiguar que, bajo la apariencia de estabilidad y buena convivencia, el falansterio oculta una sociedad podrida y miserable donde impera el terror. Sigue leyendo ««Ojos ciegos» (Virginia Aguilera)»

El viaje continúa

Ya estoy de vuelta. El jardín del sur está de nuevo a pleno rendimiento.

¿Qué tal os han ido las vacaciones? Espero que os lo hayáis pasado en grande, atesoréis muy buenos recuerdos de los días estivales y hayáis, claro está, leído mucho.

En esta nueva etapa que empieza, el blog seguirá fiel a su filosofía y por ello continuaremos hablando de creación, fotografía, libros, imaginación, escritura, lectura, etc. Los engranajes están en marcha y la aventura continúa. Eso sí, en un mundo hastiado de mal humor donde los expertos intransigentes crecen como las setas y los indignados ocupan mucho espacio, demasiado para mi gusto, el camino que retomamos hoy lo vamos a  recorrer con una amplia sonrisa.

No habrá espacio en el jardín para malos humos, exasperados por y con todo o  dioses petulantes. Ese tipo de personas tóxicas y colmadas siempre de negatividad, así como sus comportamientos, quedan excluidos. Yo nos los quiero y sé que vosotros tampoco, así que sonriamos y disfrutemos de las letras y su maravilloso mundo sin otro objetivo que el de aprender y divertirse.

Quedáis todos invitados a acompañarme. Os espero.

Una carta de amor para Clara

Hoy, paseando por los alrededores de la Playa de Poniente, en Gijón, me he encontrado una carta de amor. Sí. Tal cual. Una carta de amor para Clara. Estaba sujeta entre los listones de madera de un banco, mirando al mar y al sol.

Cuando la he visto, he dudado si cogerla o no. Yo no soy Clara. No era una carta para mí, pero la curiosidad me ha podido, así que la he alcanzado y la he abierto.

Al leerla, he sentido emoción y una sonrisa enorme se ha dibujado en mi cara. Por un instante me he visto envuelta de esperanza y he pensado que, quizá, el ser humano no sea tan malo.

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