Retrato de un autorretrato
Este blog, ya lo sabéis, es un jardín repleto de hermosos rincones, algunos aún por explorar, donde no solo tiene cabida la literatura. De ahí que, a veces, comparta con vosotros otro tipo de cosas que me llaman la atención, son originales, hermosas o, simplemente, creo que merecen un parterre en el jardín. Ideas, imaginación y creatividad que no tienen límite.
Así, hoy os enseño, no me he podido resistir, esta hermosa fotografía de un retrato nacido de la amistad virtual y el confinamiento. Retrato de un autorretrato. Mirad qué maravilla. Es obra de José Uriszar Leiva.

Es un dibujo basado en una fotografía que subí a las redes sociales en la que, a través de un autorretrato al más puro estilo de un cartel de cine negro, reflexionaba sobre el uso del pintalabios rojos en tiempos difíciles. Y es que, en épocas complicadas, aumentan las ventas de este producto. Ocurrió en la Gran Depresión, en la Segunda Guerra Mundial, tras el 11S y el 11M y en la anterior crisis. A mí me regalaron uno, de los buenos además, y aunque nunca me pinto los labios, ese día lo cogí y me dije: ¿por qué no? Y ahí me tenéis, al más puro estilo cartel de una película de cine negro.

«Sin el amor, por mucho que a veces este duela, no existiría la vida. Sería solo ceniza y oscuridad. Es el amor el que mueve el mundo, el que eleva al hombre y lo hace libre. Porque no hay nada más hermoso que amar y ser correspondido. Y el desamor, en el fondo, es una parte más. Una pieza más. Por mucho que hiera, es el motor de todo y de todos. Amores piadosos, locos, traicioneros, de una noche o de toda una vida. Amores, en definitiva, que nos hacen humanos.»