‘Día de colada’

DÍA DE COLADA

Los tres amigos cruzaron presurosos la valla exterior del recinto. Tocaba limpieza y debían darse prisa si querían evitar las horribles esperas que siempre se formaban en el lavadero cercano al camposanto.

—¡Devuélvemela! —pidió uno de los tres. Era el más pequeño y el último en llegar al grupo.

—Ven a por ella —rio el mayor, el que más tiempo llevaba allí. Ese tipo de bromas le encantaban.

—Anda, dásela.

Quien puso paz fue el tercero de los amigos. No era la primera vez que el mayor hacía rabiar al pequeño en día de colada y le quitaba la sábana, lo que era una faena, la verdad. Máxime cuando se es, como ellos, un fantasma a merced del viento.

Copyright © 2020 Verónica García-Peña

‘Las gafas’

LAS GAFAS

«Si te las pones, el mundo te parecerá menos feo», escuchó decir a su espalda.

«¿Y qué será de la verdad?», pensó, pero acto seguido se las colocó y lo olvidó todo.

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Sombreado

Desde que abandonó México, cada día pintaba su sombra en la pared con una pequeña tiza blanca que se había traído de allí. Le gustaba observar cómo el negro se invertía y el blanco inundaba su oscuridad. Cuando se cansaba del color cano de la tiza, se movía y su sombra crecía de nuevo. Era como germinar; como existir.

Y pintó y perfeccionó tanto ese especial trazo que una buena mañana, al desplazar su sombra, esta no se movió. No floreció. Se quedó clavada en la pared solo a merced de los nuevos movimientos, torpes aún, de la figura blancuzca que brotaba del muro y le saludaba con curiosidad.

Copyright © 2018 Verónica García-Peña

‘Fin’

FIN

Érase una vez un hombre que no quería morir. Luchó tanto por conseguirlo que se hizo inmortal. Una pena que la muerte no estuviera al tanto.

Copyright © 2018 Texto: Verónica García-Peña