La palabra huerfana del mes

Hoy inauguro una serie dedicada a lo que he decidido llamar la palabra huérfana del mes. No quiero hacer un inventario nostálgico y tampoco es esto un rescate técnico del lenguaje, estilo El club de las palabras perdidas. Solo quiero traer aquí términos que me gustan de forma personal. Palabras que apenas encuentro en las lecturas actuales o en las conversaciones de la calle porque han sido sustituidas por opciones más modernas y, a menudo, más genéricas. Palabras que quiero que se usen más porque me gustan mucho. La elegida para empezar es toquilla.

Su definición oficial nos dice que es un «pañuelo pequeño, comúnmente triangular, que se ponen algunas mujeres en la cabeza o al cuello». También una «prenda de punto, generalmente de lana, que usan para abrigo las mujeres o con que se tapa a los niños pequeños» o un «adorno de gasa, cinta, etc., que se ponía alrededor de la copa del sombrero». Yo me quedo, en este caso, con la segunda acepción. Esa es la toquilla que yo recuerdo.

Hoy solemos hablar de chales, pashminas o mantones, pero la toquilla creo que tenía y tiene entidad propia, ligada a su aparente sencillez —digo aparente porque algunas son muy difíciles de hacer y llevan mucho tiempo y esfuerzo— y al trabajo hecho a mano. Es una palabra que ha ido perdiendo su espacio en el vocabulario diario y ha sido relegada a contextos muy específicos o al recuerdo de otras épocas, lo que me entristece. Por eso he empezado con ella. Un objeto que no necesita más que agujas y lana para existir.

A mí me gusta hacer ganchillo y veo cómo, al buscar patrones, siempre pone chal. Toquilla apenas aparece. Quizá, en publicaciones más antiguas. Tal vez se deba a que mucha gente las asocia con los niños; más concretamente con los bebés. Toquillas para el abrigo infantil y chales para el abrigo adulto. Podría ser, pero ¿por qué no ponerse una toquilla para enfrentar el frío invernal o los primeros aires del otoño? Para lucir en primavera y, alguna vez, en verano, cuando la noche cae y en algunos lugares sopla el viento. ¿Qué viento? El cierzo, norte, septentrión, tramontana, bóreas, aquilón, recencio…

¿Os sucede lo mismo? Estaré encantada de leeros en los comentarios. ¿Cuál es vuestra palabra del mes?


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5 respuestas a “La palabra huerfana del mes

  1. Yo uso también la palabra toquilla en la segunda acepción y, como tú, me he hecho un par de ellas (en mi caso con dos agujas) y tengo una a ganchillo hecha por mi tía abuela. Por supuesto, siempre que puedo, las uso. Para mi la sensación que tu explicas va más allá de la artesanía es un concepto incluso más profundo. Me conecta con todas esas personas que, como nosotras, no lo llamaba chal, sino toquilla y la cogían para salir de casa y envolverse con el primor de aquello que es propio de uno. Que entrada más bonita, de verdad que me ha llegado y hecho pensar.

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    1. Muchas gracias, Carolina, por leerme y comentar. Me gusta la palabra primor. Quizá sea otra de esas palabras a rescatar. Con las dos agujas solo sé tejer cosas muy básicas. Lo mío es el ganchillo y, desde que escribí esto, he vuelto a ponerme con él, que lo tenía un poco abandonado.

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