«La crucifixión de los ciegos» (Alexander Copperwhite)

Título: La crucifixión de los ciegos
Autor: Alexander Copperwhite
Amazon (2015)

La crucifixión de los ciegos

La historia de la que vamos a hablar hoy es un relato corto de terror y suspense de Alexander Copperwhite, del que ya hablamos con anterioridad cuando reseñamos La vértebra de Dios. Copperwhite es un autor, en su mayor parte autoeditado, con más de 20 obras publicadas, que ha sabido llegar lejos con su prosa y su buen hacer, y es que este chico escribe muy bien.

Muchos de sus trabajos, además, se pueden descargar de forma totalmente gratuita y legal tanto en su página web como en diferentes plataformas literarias de internet (La casa del libro, Amazon, etc.). Esto facilita que todos podamos disfrutar de su literatura sin dejarnos para ello una fortuna.

La crucifixión de los ciegos nos traslada hasta Grussent, Hannover, al año 1803. Los mendigos se amontonan en las calles provocando innumerables quejas de los vecinos al alcalde de la ciudad. Los miran con desprecio, como despojos, pero no hacen nada para ayudarles a salir de la situación difícil en la que se encuentran. Sigue leyendo ««La crucifixión de los ciegos» (Alexander Copperwhite)»

«Bienvenidos a Clayton Lake» (Mario Escobar)

Título: Bienvenidos a Clayton Lake
Autor: Mario Escobar
Amazon (2015)

Bienvenidos a Clayton lakeHoy vamos a hablar de una novela distinta, pues no se trata de una obra editada de forma usual, sino a través de las nuevas plataformas de edición. Un libro autoeditado que está teniendo muy buena acogida entre el público.

La novela en cuestión se titula Bienvenidos a Clayton Lake y está escrita por Mario Escobar que ha sabido sacar partido al público que huye de la literatura más convencional, a las nuevas formas de edición y al lector cansado de leer siempre lo mismo, convirtiéndose en uno de los autores más vendidos en Amazon en el último año.

Mario Escobar es licenciado en Historia y diplomado en Estudios Avanzados en la especialidad de Historia Moderna, y ha escrito numerosos artículos y libros sobre la Inquisición, la Reforma Protestante o las sectas religiosas. Es también autor de libros superventas, con miles de ejemplares vendidos, como El Círculo o Caribbean Island. Sigue leyendo ««Bienvenidos a Clayton Lake» (Mario Escobar)»

Autoedición en música, cine y literatura

La autoedición, a pesar de lo que muchos puedan pensar, no es un término asociado únicamente a la literatura. La música y el cine también tienen relación con él. La diferencia entre esa asociación radica en el modo en el que se valora.

A lo largo de los años han sido muchos los músicos que, bien huyendo de la servidumbre a las grandes discográficas o bien porque no han llegado a un acuerdo con estas, han decidido ser ellos mismos los que se editaban sus discos. Ejemplos tenemos muchos, pero os pondré uno que es muy gráfico. Roberto Iniesta, cantante de Extremoduro, cuando el grupo quiso sacar su primer disco en 1989, fue casa por casa (sí, habéis leído bien, casa por casa), en busca de financiación para sacarlo adelante. Fue pidiendo dinero a cambio de una copia que, cuando el disco viera la luz, sería enviada a cada uno de los donantes. Y así lo consiguió.

En el cine pasa algo parecido en el inicio de muchos de los cineastas que hoy son un mito. ¿Cuántas veces hemos oído hablar de directores que empezaron con pequeños cortos sufragados por su propio dinero o con la ayuda de familiares y amigos? Innumerables. Lo que pasa es que no nos enteramos de esos difíciles inicios hasta que ya son directores consagrados y pensamos que el camino les ha sido fácil. No es así. Muchos tuvieron que apostar por ser ellos mismos los que se producían sus películas.

Eso que muchas veces llamamos cine independiente, también se autoedita. Un cine por el que las grandes compañías cinematográficas no apuestan y que debe buscar su financiación en otro sitio. ¿Y qué pasa con este tipo de cine? Nada. Nos gusta y hablamos de él, quizá, con más admiración que de las grandes producciones.

Cine y música, y ahora llegamos a la literatura. Aquí el asunto cambia de forma radical.

Cuando un escritor no llega a un acuerdo con las editoriales o no consigue que se fijen en su obra, se plantea la posibilidad de la autoedición, más fácil en los últimos tiempos gracias a la aparición de distintas plataformas como Amazon. El escritor autoedita el libro y, a diferencia de lo que pasa con músicos y cineastas, parte del público y de la crítica, y gran parte del sector literario no lo alabarán, sino que lo considerarán de segunda o tercera. Y no porque su obra sea mala, sino porque hay quien opta directamente, sin darle ninguna oportunidad, por no leer esta literatura. Piensan que, al no haber pasado por los criterios tradicionales de corrección, maquetación, etc., de las editoriales, la calidad será menor o incluso, en algunos casos, nula. «No hay criba previa», dicen, o «cualquiera publica hoy en día un libro», y admito que de todo hay, cierto, pero primero hay que escribir el libro y eso es algo que parece que se olvida. Escribir, amigos míos, doy fe de ello, no es tarea fácil. Ni fácil ni agradecida.

(Aquí, antes de continuar, se debería hacer un aparte sobre los tipos de autopublicación porque estos prejuicios de los que os hablo no se dan en todos los casos. Os recomiendo leer La autopublicación oculta)

He leído malas novelas autoeditadas, pero también las he leído igual de malas siendo estas publicadas por editoriales tradicionales. Por lo tanto, uno se pregunta por esa doble vara de medir. En la música y en el cine sí, pero en la literatura, no. Jamás. Es difícil de entender. Yo, al menos, no lo entiendo.

Y que quede claro, diáfano, que con esta entrada no estoy haciendo boicot o algo similar a las grandes discográficas, productoras o editoriales. Ni mucho menos. Lo único que quiero con esta reflexión es que seamos justos y capaces de valorar las cosas como se merecen.