Sherlock Holmes

Hoy toca pasarlo bien. Hoy toca recordar y sonreír con viejas series de dibujos animados que nos hicieron aprender mucho, acercarnos a la literatura y disfrutar.

Comenzaremos, como siempre lo hacemos en esta estupenda sección cargada, he de reconocer, de cierta nostalgia, con un vídeo. A por él.

¿Ya habéis dejado de cantar? ¿Seguro?

Pues bien, estoy convencida de que me mentís. La canción os va a acompañar el resto del día. Es inevitable. Pero no importa porque lo hará seguida de una sonrisa.

Estos dibujos animados son unos de mis favoritos. De pequeña, no me perdía ni un solo capítulo. ¡Cómo me gustaban!

La serie es una adaptación en anime de las aventuras de Sherlock Holmes, el famosísimo personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle. Anda que no ha habido y habrá adaptaciones de sus aventuras. Eso sí, las historias de los capítulos, 26 en total, sólo recuerdan un poco a los relatos originales de Conan Doyle. El resto es libre. Sigue leyendo «Sherlock Holmes»

Las palabras olvidadas

De un tiempo a esta parte nos hemos ido acostumbrando al uso de palabras que, hasta hace bien poco, nos eran totalmente desconocidas. Hablo de la introducción de vocablos nuevos, procedentes en su mayoría de la incorporación de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. De este modo, ahora usamos «bloguero», «hipervínculo», «dron», «Wifi» o «tuitear» como si hubieran estado siempre ahí, aunque no haya sido así. La RAE las admite y las ha ido incorporando al diccionario acorde a los nuevos tiempos que nos rodean.

Estas palabras nuevas son hermosas, como todas las voces, porque incluso aquellas que nos pueden parecer feas, antiestéticas o deslucidas, lo son. Las palabras son vida y nos ayudan a mejorar nuestro lenguaje. Son una forma de ampliar el conocimiento.

Incorporamos nuevas palabras a nuestro vocabulario y sin embargo, poco a poco, olvidamos otras que se van quedando acalladas por el no uso y el abandono.

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No está permitido soñar

Hoy quiero compartir con vosotros una pequeña reflexión. El otro día estuve mirando por la ventana el ir y venir de gente por un parque cercano a mi casa. Algunos iban con niños y otros solos. Mientras les observaba, intenté imaginar sus vidas, ilusiones y sus sueños. Intenté averiguar qué es lo que quieren conseguir de la vida.

Sí, lo sé. Fue una ocurrencia un poco tonta. No se puede saber de verdad qué piensa la gente solo con mirarla. Se puede imaginar, pero no saber. Son viejas costumbres de una socióloga observadora con mucha imaginación. El caso es que viendo sus prisas, sus rostros y gestos, llegué a la conclusión de que la mayoría de esas personas, salvo los niños, ellos, por el momento y por fortuna, van por libre, ya no tienen más ilusión que la de sobrevivir.

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Enfrentar los ataques de mediocridad

Cuando uno se dedica a escribir, son muchas las veces que sufrirá lo que yo llamo ‘ataques de mediocridad’; una sensación desagradable que dice que lo que uno está escribiendo es malo o muy malo. Escribes y reescribes, lees y relees, y, al final, no consigues eliminar ese sentimiento que amenaza con ahogarte y que, durante un tiempo, te hace plantearte si realmente sirves para esto.

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Y estos ataques de mediocridad no solo los sufren los escritores, cualquiera está expuesto a ellos. Tanto en la vida personal como profesional, los sentimientos de fracaso, de no alcanzar la meta o de infravaloración están ahí, al acecho. La clave para salvarse o para no caer en el vacío consiste en entenderlos, verlos como algo natural y seguir adelante. Sigue leyendo «Enfrentar los ataques de mediocridad»