Historias de miedo para Halloween: clásicos góticos y cuentos oscuros

Lecturas Halloween Verónica García-Peña

Se acerca Halloween y, por eso, en El Jardín del Sur rescato diez lecturas ideales para la ocasión. Fantasmas, casas encantadas, cuentos inquietantes y criaturas que llevan siglos rondando nuestra imaginación. Un repaso breve y personal a clásicos del terror y del gótico para una noche de auténtico miedo. ¿Os atrevéis?

Fantasmas, casas encantadas y otros misterios

Otra vuelta de tuerca, de Henry James: Es una de las grandes historias de fantasmas de la literatura. En ella Henry James juega con nuestra percepción sobre qué es real y qué no a través de quien cuenta los hechos (la institutriz) y de un uso excelente de la ambientación. La incertidumbre como hilo conductor.

La caída de la Casa Usher, de Edgar Allan Poe: Esta apuesta es, quizá, esperable, pues Poe es una compañía difícil de mejorar cuando se trata de crear ambientes inquietantes. En este relato, la casa y sus habitantes forman parte de una misma historia de decadencia, locura y horror que nos llevará por senderos sorprendentes. Tiene un final muy bueno que se ha copiado cientos de veces.

La maldición de Hill House, de Shirley Jackson: Hay casas a las que es mejor no entrar, al menos si hacemos caso a lo que nos dicen algunos libros. Tal es el caso de la novela de Shirley Jackson, una obra fundamental del terror moderno y una lectura perfecta para quienes disfrutan de las historias en las que lo sobrenatural y lo psicológico se confunden. Además de que así descubriréis lo diferente que el cine y la televisión han ‘entendido’ la novela y a sus protagonistas.

La mujer de negro, de Susan Hill: Esta es una de mis lecturas preferidas porque todo el mundo cree saber de qué va, pero, en realidad, quizá no sea así. ¿Creéis saber de qué trata? ¿Seguro? Es una historia muy inquietante porque los fantasmas tienen muchas formas de manifestarse, a veces demasiadas, y porque el pasado se niega a permanecer donde debería.

Relatos de terror para una noche de Halloween

El gato negro, de Edgar Allan Poe: Regreso a Poe porque este relato, uno de los más conocidos de la literatura estadounidense, no podía faltar. Es una historia oscura en la que el horror nace de un lugar mucho más cercano de lo que nos gustaría admitir.

El señor de las muñecas y otros cuentos de terror, de Joyce Carol Oates: Ya sabéis que siento debilidad por esta autora, pero aquí tiene su hueco por méritos propios. Oates demuestra que el terror no necesita recurrir siempre a criaturas sobrenaturales para resultar perturbador, pues, a veces, basta con mirar más de cerca aquello que preferiríamos no saber.

La vieja señora Jones y otros cuentos de fantasmas, de Charlotte Riddell: Esta es una propuesta para quienes disfrutan de los cuentos de fantasmas clásicos y quieren acercarse a una autora vinculada a la tradición victoriana de las historias sobrenaturales. Casas, flores marchitas y silencios que, en lugar de tranquilizar, parecen en realidad esconder una presencia al otro lado de la puerta.

Los chicos del maíz, de Stephen King: Solo King podía convertir los interminables campos de maíz de Nebraska en un escenario terrorífico, en el que el fanatismo religioso y una infancia despojada de toda inocencia dan como resultado una historia perturbadora y oscura como pocas.

Leyendas y criaturas de otros mundos

La leyenda de Sleepy Hollow, de Washington Irving: Pocas historias están tan asociadas al imaginario de Halloween como la de Sleepy Hollow y su célebre jinete sin cabeza. Washington Irving nos lleva a un mundo de leyendas y supersticiones en el que siempre da gusto entrar (o no).

La muerta enamorada, de Théophile Gautier: El vampiro literario tiene una larga historia antes de convertirse en la criatura que conocemos hoy y esta lectura (que os recomiendo sin duda) nos acerca al romanticismo gótico y a una de sus figuras más fascinantes: Clarimonde. Una vampira anterior a Carmilla (1872) y Drácula (1897) .

Estas son, pues, las diez lecturas que recupero para Halloween. Son libros a los que apetece volver o, quizá, si todavía no lo habéis hecho, hincarles el diente. Perdonad el chiste fácil, pero no he podido resistirme. Espero que alguna de estas historias os acompañe en vuestra próxima noche de sustos.


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