Cuando regreso, intento quitarme la máscara. Tiro con fuerza de ella, pero está muy prieta. Entonces lo hago del pelo y solo consigo arrancarme un par de mechones. «Tranquilo», me digo a la vez que estiro esta vez desde la parte del cuello. En ese instante, mi hija pequeña entra por la puerta. Va vestida como yo. Tiene mi misma cara y me doy cuenta de que, en realidad, no llevo antifaz.
Hoy es 19 de octubre, ‘Día de las escritoras’, y por eso quiero compartir con vosotros unas lecturas especiales que creo que os gustarán. Se trata de cinco libros, todos escritos por mujeres, que abarcan distintos géneros y épocas. Un libro de no ficción, novela corta, cuentos, un clásico y un novelón donde los haya. ¿Os apetece? Pues dadle al play. Estoy segura que estos libros os sorprenderán.
El paso del tiempo, que todo lo vuelve más épico o más vulgar —tiene ese poder—, suele hacernos creer que el éxito se obtiene desde la primera palabra que uno coloca en un papel. No me gusta esa creencia. Pienso que es arrebatar esfuerzo, trabajo y dedicación a todos aquellos que, de un modo u otro, más tarde o más temprano, lograron alcanzar el genio.
Os propongo un plan diferente para hoy. ¿Os apetece meteros a bucear por el diccionario? Así dicho igual no suena muy atractivo, pero lo es porque exploraremos su zona más profunda y oscura para rescatar del olvido un par de palabras postergadas por la falta de uso. Retomemos pues el Club de las palabras perdidasy rescatemos baraña y cascarria. Sonoras, ¿verdad? Pues vamos a ver qué significan estas preciosas palabras tan rumorosas. Sigue leyendo «El club de las palabras perdidas: baraña y cascarria»
Si os digo que durante periodos difíciles de pandemia se pueden crear obras maestras, de esas que trascienden épocas, lugares y vidas, quizá penséis que todo lo que vivimos me ha afectado, pero no deliro, os lo aseguro. Y digo esto porque William Shakespeare, por ejemplo, escribió El rey Lear y Macbeth, dos de sus obras más importantes, dos de los mayores clásicos de la literatura de todos los tiempos, durante una cuarentena. Eso, al menos, aseguran algunos de sus biógrafos.
Según esta teoría, que nos alienta y mucho, el dramaturgo y poeta inglés pasó por varios confinamientos debido a las terribles plagas y pestes del siglo XVI. La primera fue en 1592, tiempo que aprovechó el literato para escribir, entre otras,La violación de Lucreciay el poema Venus y Adonis. Pero fue en 1606, con los teatros de todo Londres clausurados, cuando Shakespeare, de nuevo obligado a pasar por una cuarentena, trazó dos de sus mejores obras, El rey Lear y Macbeth. Para muchos expertos, este hecho sin precedentes convierte aquel tiempo horrible, paradojas de la vida, en uno de los más fructíferos y extraordinarios del autor al ser capaz de crear, en momentos tan oscuros, obras maestras que hoy siguen leyéndose y representándose en los teatros de todo el mundo.