Enfrentar los ataques de mediocridad

Cuando uno se dedica a escribir, son muchas las veces que sufrirá lo que yo llamo ‘ataques de mediocridad’; una sensación desagradable que dice que lo que uno está escribiendo es malo o muy malo. Escribes y reescribes, lees y relees, y, al final, no consigues eliminar ese sentimiento que amenaza con ahogarte y que, durante un tiempo, te hace plantearte si realmente sirves para esto.

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Y estos ataques de mediocridad no solo los sufren los escritores, cualquiera está expuesto a ellos. Tanto en la vida personal como profesional, los sentimientos de fracaso, de no alcanzar la meta o de infravaloración están ahí, al acecho. La clave para salvarse o para no caer en el vacío consiste en entenderlos, verlos como algo natural y seguir adelante. Sigue leyendo «Enfrentar los ataques de mediocridad»

La curiosidad mató al gato, pero la satisfacción lo trajo de vuelta

Desde pequeña, siempre he oído ese refrán que dice que “la curiosidad mató al gato”. Una forma de indicarnos que no fuéramos indiscretos, entrometidos o cotillas. Pero también, desde bien pequeña, yo siempre he apuntado que “la satisfacción lo trajo de vuelta”. Y es que así lo creo.

Cierto que hay diferentes tipos de curiosidad: la sana y la malsana. De la última, la malsana, no voy a decir nada, pues todos sabemos en qué consiste y para qué sirve, que no suele ser para nada bueno. Voy a hablar de la primera, de la curiosidad por observar, descubrir, descifrar, investigar y explorar. Ver más allá de lo que a simple vista se nos presenta. No conformarnos.

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Cuando empecé Sociología, muchos eran los profesores que nos decían que para ser un buen sociólogo era importante saber observar y ser muy curioso. Después, en periodismo, otros dijeron lo mismo. Un periodista debe indagar, preguntar, curiosear… En ambos casos uno debe plantarse el porqué de las cosas. Como escritor, añado que es muy importante ser curioso y tantear qué hay más allá de lo que vemos. Así pueden nacer estupendas historias. No conformarse con lo que la supuesta realidad nos regala e investigar y escarbar un poco más. Soplar el polvo que la cubre y así averiguar cosas interesantísimas que, de otro modo, nunca hubiéramos descubierto. Si seguís leyendo, entenderéis mejor a qué me refiero.

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Vuestro jardín sobre el arcoíris

jardín1Hoy, 1 de septiembre, El jardín del sur vuelve a abrir sus puertas. Un jardín lleno de flores, árboles y sendas que investigar. Un jardín repleto de hermosos rincones, aún por explorar, donde leer, escuchar, observar y conversar. Y, si queréis, si me acompañáis, convertiremos El jardín del sur en un espléndido paraíso donde las ideas, la imaginación y la creatividad no tengan límites.

Juntos contaremos historias y dejaremos a los sueños ser los protagonistas indiscutibles de este camino de baldosas amarillas. Porque sí. Porque quizá sobre el arcoíris exista un lugar donde todo sea más fácil, donde todo sea mejor. O no. Tal vez ese lugar lo llevamos cada uno dentro de nosotros y sólo debamos apartar los nubarrones que lo ocultan porque de cerrazones y bardas está el mundo lleno. Así que sonreíd, imaginad y soñad. Sacad un billete para este viaje y acompañadme. No dejéis que las nubes os oculten el camino. Sigue leyendo «Vuestro jardín sobre el arcoíris»

En los cajones de mi casa

En los cajones de mi casa se esconden historias. Algunas pequeñas y otras grandes. Algunas que pugnan por salir batallando sin cuartel hasta que el genio las hace caso y se desposa con ellas. Otras, en cambio, siguen ahí, agazapadas, temerosas, pues no saben cuándo será su momento.

Historias de amor, de amistad, de miedo o de terror. Historias de verdad, mentiras y dolor. Historias que ofrecer o que esconder.

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