El club de las palabras perdidas: Musa y membrar

¿Os apetece meteros a bucear por el diccionario y explorar su zona más profunda? Hagámoslo y rescatemos del olvido un par de palabras postergadas por la falta de uso. Rescatemos musa y membrar en nuestro Club de las palabras perdidas  Hermosas, ¿verdad? Pues vamos a ver qué significan estas preciosas palabras. Sigue leyendo «El club de las palabras perdidas: Musa y membrar»

‘Los Catapila, esos ingratos’ (Venance Konan)

Título: Los Catapila, esos ingratos 
Autor: Venance Konan
2709 books (2018)

El libro de hoy es diferente porque nos vamos a alejar de los superventas occidentales y de la literatura a la que estamos acostumbrados (europea, norteamericana y latinoamericana) para adentrarnos en la literatura africana que es, muchas veces, la gran olvidada del mundo de las letras. Y lo vamos a hacer con la visión, no falta de sátira e ironía, de Venance Konan y su libro Los Catapila, esos ingratos sobre un poblado marfileño a principios del siglo XXI.

Konan nació en 1958 en Costa de Marfil. Se doctoró en Derecho por la Universidad de Niza y regresó a su país para entregarse al periodismo, su pasión. En 1993 obtuvo el premio al mejor periodista de investigación de Costa de Marfil por una serie de reportajes sobre la guerra en Liberia y la droga en su país. Desde abril de 2011 es director general del grupo Fraternité Matin.

En Los Catapila, esos ingratos, nos acercamos a la figura de Robert, el nuevo presidente de los jóvenes del pueblo y, como tal, encargado de organizar estrambóticos torneos de fútbol, entierros de personalidades del lugar y elecciones más o menos fraudulentas. Sueña con el futuro de altos vuelos que promete cada nuevo candidato y para conseguirlo cambiará de bando tanto como haga falta. Y también perseguirá a los Catapila, esos ingratos extranjeros que han hecho florecer la economía y quieren, ¡maldición!, los mismos derechos que la gente del lugar.

Los Catapila, esos ingratos es la segunda parte de la trilogía político-social marfileña de Konan, pero puede leerse como relato independiente sin problema. También como continuación de Robert y los Catapila. El autor ofrece, con su humor habitual, las claves para entender la crisis que dividió Costa de Marfil en la primera década del 2000. Sigue leyendo «‘Los Catapila, esos ingratos’ (Venance Konan)»

Los olores y la inspiración

Los olores son poderosos. Mucho. Pueden, sin dificultad, hacernos sentir bien o mal; hacer que otros sentidos de nuestro organismo se activen e incluso transportarnos a lugares que ni imaginábamos. Ese poder, esa fuerza es lo que también los hace, en cierto modo,  mágicos porque son capaces de inspirarnos y ayudarnos a encontrar musas que harán de nuestros textos un lugar mejor en el que el lector estará encantado de perderse.

Sigue leyendo «Los olores y la inspiración»

“La maldición de Hill House” (Shirley Jackson)

Título: La maldición de Hill House
Autora: Shirley Jackson
Valdemar (2008)
Original: 1959

Ahora que está tan de moda esta mansión especial y siniestra y los personajes que transitan por ella gracias a la fantástica serie de Mike Flanagan para Netflix, me ha parecido un buen momento para hablar del libro de  Shirley Jackson (1916-1965) sobre el que está basada la serie y varias películas anteriores, como la adaptación cinematográfica de 1999 titulada The Haunting cuyos protagonistas eran Lili Taylor, Liam Neeson, Catherine Zeta-Jones y Owen Wilson.

La maldición de Hill House, finalista del Premio Nacional del Libro de Estados Unidos y publicada en 1959, es considerada una de las principales novelas de horror del siglo XX y narra el inquietante experimento de John Montague, un doctor en Filosofía y también antropólogo, que lleva años entregado al estudio de las perturbaciones psíquicas que suelen manifestarse en las casas encantadas. Sigue leyendo «“La maldición de Hill House” (Shirley Jackson)»

Sombreado

Desde que abandonó México, cada día pintaba su sombra en la pared con una pequeña tiza blanca que se había traído de allí. Le gustaba observar cómo el negro se invertía y el blanco inundaba su oscuridad. Cuando se cansaba del color cano de la tiza, se movía y su sombra crecía de nuevo. Era como germinar; como existir.

Y pintó y perfeccionó tanto ese especial trazo que una buena mañana, al desplazar su sombra, esta no se movió. No floreció. Se quedó clavada en la pared solo a merced de los nuevos movimientos, torpes aún, de la figura blancuzca que brotaba del muro y le saludaba con curiosidad.

Copyright © 2018 Verónica García-Peña