«El gato negro» (Edgar Allan Poe)

Título: El gato negro
Autor: edgar Allan Poe
Anaya (2001) / Original: 1843

El gato negroLa reseña de esta semana está dedicada a uno de los cuentos cortos más famosos y, para algunos, de los más aterradores de Edgar Allan Poe, uno de mis escritores favoritos. Me encanta Poe. Siento hacia su prosa una gran atracción desde que era adolescente y leí por primera vez La caída de la casa Usher. Es éste, para mí, uno de los mejores relatos del autor.

El gato negro fue publicado por primera vez en el periódico Saturday Evening Post de Filadelfia en 1843 y la crítica lo considera uno de los más espeluznantes cuentos de la producción de Poe. Sigue leyendo ««El gato negro» (Edgar Allan Poe)»

El contrato

Ahora que tengo próximo tu aliento, no sé si debo acercarme más. Quizá corresponda, pero mi condición me lo impide. No está bien que nos relacionemos.

¿Por qué? Tú lo sabes bien. No deberíamos ni hablar.

No juegues conmigo. No llores. No derrames ni una sola lágrima más, pues no conseguirás convencerme. Solo enloquecerme.

Haces que mi conciencia, de la que carezco, aparente real cuando no lo es. ¿Acaso no ves que por mucho que supliques no está en mi naturaleza sentir compasión? Yo no sé qué es la compasión. Tampoco la misericordia. No me implores porque no te servirá de nada.

Sigue leyendo «El contrato»

No está permitido soñar

Hoy quiero compartir con vosotros una pequeña reflexión. El otro día estuve mirando por la ventana el ir y venir de gente por un parque cercano a mi casa. Algunos iban con niños y otros solos. Mientras les observaba, intenté imaginar sus vidas, ilusiones y sus sueños. Intenté averiguar qué es lo que quieren conseguir de la vida.

Sí, lo sé. Fue una ocurrencia un poco tonta. No se puede saber de verdad qué piensa la gente solo con mirarla. Se puede imaginar, pero no saber. Son viejas costumbres de una socióloga observadora con mucha imaginación. El caso es que viendo sus prisas, sus rostros y gestos, llegué a la conclusión de que la mayoría de esas personas, salvo los niños, ellos, por el momento y por fortuna, van por libre, ya no tienen más ilusión que la de sobrevivir.

Sigue leyendo «No está permitido soñar»