Retrato de un autorretrato

Este blog, ya lo sabéis, es un jardín repleto de hermosos rincones, algunos aún por explorar, donde no solo tiene cabida la literatura. De ahí que, a veces, comparta con vosotros otro tipo de cosas que me llaman la atención, son   originales, hermosas o, simplemente, creo que merecen un parterre en el jardín. Ideas, imaginación y creatividad que no tienen límite.

Así, hoy os enseño, no me he podido resistir, esta hermosa fotografía de un retrato nacido de la amistad virtual y el confinamiento. Retrato de un autorretrato. Mirad qué maravilla. Es obra de José Uriszar Leiva.

Es un dibujo basado en una fotografía que subí a las redes sociales en la que, a través de un autorretrato al más puro estilo de un cartel de cine negro, reflexionaba sobre el uso del pintalabios rojos en tiempos difíciles. Y es que,  en épocas complicadas, aumentan las ventas de este producto. Ocurrió en la Gran Depresión, en la Segunda Guerra Mundial, tras el 11S y el 11M y en la anterior crisis. A mí me regalaron uno, de los buenos además, y aunque nunca me pinto los labios, ese día lo cogí y me dije: ¿por qué no? Y ahí me tenéis, al más puro estilo cartel de una película de cine negro.

El club de las palabras perdidas: Musa y membrar

¿Os apetece meteros a bucear por el diccionario y explorar su zona más profunda? Hagámoslo y rescatemos del olvido un par de palabras postergadas por la falta de uso. Rescatemos musa y membrar en nuestro Club de las palabras perdidas  Hermosas, ¿verdad? Pues vamos a ver qué significan estas preciosas palabras. Sigue leyendo «El club de las palabras perdidas: Musa y membrar»

El ángel negro (Segunda parte)

Con cautela, cuatro cartas fueron giradas desvelando el misterio que ocultaban. Una a una, fueron colocadas sobre un pequeño atril correspondiente al jugador y dictaron su sentencia.

Buena o mala. Justa o injusta. Allí estaba.

Carta roja: 35-40 años

Carta amarilla: pelirroja

Carta blanca: joya

Carta negra: india

La jugada no era la mejor; no era satisfactoria. El resultado no apuntaba optimismo. Difícil de localizar.

Al ángel negro le hubiera gustado gritar, lanzar los dados contra la pared o levantar el tablero de un manotazo, pero se contuvo. Guardó su malestar, su nerviosismo y su rabia, y lo escondió en lo más profundo de su ser. No podía mostrar debilidad frente al resto de jugadores. Además, se le había ocurrido una idea.

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Metal

Hoy me apetece jugar. ¿Y a vosotros? Hace mucho, además, que no lo hacemos.

Sé que os gusta la sección ¿Qué ves? ¿Qué imaginas? y hoy nos lo vamos a pasar muy bien jugando a adivinar qué es lo que vemos y qué es lo que imaginamos.

Mirad la siguiente imagen.

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¿Qué veis?

Parece de metal. Está borroso, como si se moviera, y brilla. Es un círculo del que sobresale una especie de bola con dos orificios bastante grandes y oscuros. El metal está arañado en algunas zonas y se ve cierta vejez en otras. Se usa.

Volved a mira la imagen y, después, cerrad los ojos.

¿Qué imagináis?

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Vivir dentro y fuera de las palabras

Hoy es el típico día que uno se pone delante del ordenador y las teclas se quedan mudas. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que la cabeza está a otras cosas. Está sumida en una fantasía nueva, un proyecto que durante meses ha estado imaginando, creando y dando forma. Una nueva historia que transcurre entre bruma y lluvia, y que consume tiempo, energía y los dedos de quien os habla.

Las historias son así o, quizá, los escritores somos así. Nos metemos tanto en el nuevo mundo que creamos que, a veces, nos cuesta mucho salir de él. Los personajes, como sombras, nos acompañan a cada paso, respirando cerca, y haciéndonos partícipes de cada uno de sus movimientos. ¿Qué sería de ellos sin nosotros? ¿Qué sería de nosotros sin ellos?

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La magia de los cementerios

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Cementerio de Comillas (Cantabria)

Los cementerios suelen ser lugares temidos por lo que significan y representan, y también amenazadores por todas las leyendas, historias y fábulas que se les asocian. A mí, cierto temor también me producen, no os voy a engañar, pero me encantan. Los cementerios tienen una magia especial que es para mí como un imán. Me gusta pasear por ellos, ver las tumbas y los panteones, quiénes lo habitan, etc.

Puede parecer una afición descabellada, macabra y tétrica, pero nada más lejos de la realidad. Creo que en los camposantos hay magia y belleza. El arte funerario, en el que muy pocos reparan, convierte tumbas, mausoleos, criptas y panteones en verdaderas joyas de la arquitectura, la iconografía y la escultura. Además pueden ser una excelente fuente de inspiración para crear buenas historias.
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La soledad del escritor

No se trata de una queja. Simplemente es la realidad porque la soledad y el escritor son un equipo. La padece y la sufre, pero también la necesita. Incluso podríamos decir que la ama.

Cuando un escritor comienza un proyecto y se enfrenta con sus ideas a una página en blanco, la soledad será su compañera en las primeras frases que emborronen ese papel, y seguirá ahí hasta el final.

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