Bloqueada

Durante los últimos meses, me sentía bloqueada.

El rostro del arte y la creatividad (http://www.bancodeimagenesgratis.com)Estaba ocupada terminando de arreglar una novela corta (que me ha costado escribirla más que si fuera un novelón) para registrarla y empezar a moverla por ahí, pero tenía la sensación de que mi mente se había agotado. Era capaz de escribir para el blog y otras redes sociales; era capaz de imaginar un relato corto, pero no iba más allá. Las buenas historias parecían haberme abandonado. Se habían esfumado sin decirme siquiera adiós.

También estaba, y estoy, muy contenta porque dentro de poco, por fin, veré mi primera novela publicada en formato digital, pero tenía la impresión de que ésa iba a ser la única. No habría más porque no era capaz de crear más. Además, lo escrito me parecía corriente, mediocre, pobre… Era una simple sensación, pero parecía muy real. Sigue leyendo «Bloqueada»

Frente a la página en blanco

Seguro que en más de una ocasión os habéis tenido que enfrentar a una página en blanco difícil de tratar. Con ideas en la mente que vuelan por nuestro cerebro sin control, pero incapaces de plasmar nada sobre el papel.

Hay días en los que te sientas delante del ordenador o de un cuaderno y por mucho que te estrujes el cerebro y lo exprimas, no hay manera de que de él salga algo digno. Solo frases e ideas sueltas sin conexión con las que no consigues iniciar una historia; una buena historia. Y es que la musa que te inspira es caprichosa y, aunque a veces la llames a gritos, hace oídos sordos a tu petición de ayuda.

Esos días de bloqueo te sientes mal. La inspiración te ha abandonado y te agobias. Incluso llega un momento en el que te obsesionas con el asunto porque basta que no puedas escribir nada interesante para que más ahínco pongas en redactar cualquier cosa.

Pues mi consejo es bien sencillo. Es lo que yo hago. Olvídate. Abandona durante un tiempo el papel y no pienses en ello. No te ofusques por encontrar una buena historia, una buena idea o una buena frase que te haga empezar el camino hacia algo que merezca la pena. Olvídalo y sal a buscar la inspiración fuera de las paredes de tu mente. Quizá la musa ande escondida por ahí.

Observa todo lo que te rodea. De ahí vendrá, cuando ya no la esperes, la inspiración.

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