Sé que disfrutáis mucho con esta sección porque es una forma estupenda de mejorar nuestra forma de escribir y aprender nuevas formas de expresarnos. En anteriores entregas, hablamos de la metáfora, la onomatopeya, la personificación o la antítesis entre otras figuras literarias. Hoy vamos a explicar la aliteración. Solo una figura porque tiene cierta complejidad y es mejor explicarla bien y con detalle.
Os presento las bases del ‘Certamen Poetas Noveles Verónica García-Peña’.
Me siento muy honrada al ver mi nombre ahí. Y agradecida. No sé cómo expresar lo feliz que me hace ver que el certamen, tras lo vivido, sigue adelante; que el lugar donde crecí y al que sigo unida, sus gentes, su verde, su tierra, me apoya, me quiere y hace que un día normal se convierta en uno extraordinario.
Mil gracias al ayuntamiento de Zalla, al área de Cultura, a la biblioteca municipal y a todos los que cada día aman y fomentan la lectura y la escritura.
¿Preparados para rescatar palabras? Hoy, en el Club de las palabras perdidas vamos a sacar de la oscuridad del diccionario una palabra muy urbana que, según su rescatador, un seguidor del portal desde hace años, Rubén Álvarez, se utiliza poco. Será solo una palabra porque, como podéis ver en las fotografías superiores, ese vocablo nos va a conducir por otras igual de poco utilizadas e incluso desconocidas. La palabra elegida por Rubén es costanilla.
El próximo sábado, 23 de abril, se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Se eligió ese día en concreto por ser en el que coinciden los aniversarios de la muerte de Cervantes y Shakespeare(en este caso, según el calendario juliano) en 1616. Y fue promulgado por la UNESCO en 1995.
Siempre os enseño libros actuales —los que ahora estoy leyendo, nuevas compras, regalos, los propios…—, pero hoy os voy a enseñar uno muy especial; uno de mis libros favoritos de la infancia. Me encanta. Se trata de Un barco cargado de… Cargado de poesía, refranes y dichos, cuentos, canciones y trabalenguas. Es maravilloso. Con él aprendí mis primeros poemas. Sobre el que me detengo un poco en el vídeo, por ejemplo, era y es uno de mis favoritos. Es de Machado.
El libro, después de tantos años, está un poco viejito. Tiene alguna hoja rota, garabatos de niña pequeña, pero todavía es el día que, de vez en cuando, lo cojo y me pierdo por sus páginas, sonrío y leo aquellos primeros poemas que me enseñaron a imaginar que otros mundos eran y son posibles.
Un barco cargado de… era un libro de texto utilizado en el colegio allá por los años 80 para la clase de lectura de 2º de EGB, si no recuerdo mal. Era de la editorial Casals. Seguro que vosotros también tenéis este tipo de libros. Libros que nos ayudaron a crecer, madurar, aprender y, sober todo, el poder de las palabras.