La resaca literaria

Dicen que la resaca literaria es la imposibilidad de iniciar un nuevo libro cuando todavía estamos viviendo en el mundo del libro anterior, pero yo añadiría que también es la imposibilidad de comenzar a escribir una nueva historia cuando todavía vivimos en la anterior. Hemos puesto el punto y final a un proyecto que nos ha llevado mucho tiempo y esfuerzo y ahora, frente al papel, no somos capaces de escribir nada. No sólo afecta al lector, también al escritor.

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¿Qué es escribir?

Hace poco, durante una charla, surgió esta pregunta: ¿Qué es escribir? Parece sencilla. Tres palabras, nada más, pero darle una respuesta es muy complicado.

Para algunos escribir es su vida. Toda y entera. No sabrían y no querrían hacer otra cosa. Para otros es un trabajo, un modo de ganarse la vida, si consiguen vivir de ello. Y hay quien ansía un compendio de las dos. En este grupo es donde me encuentro porque escribir es mi vida y mi trabajo.

Escribir es un sueño y también una pesadilla. Un sueño cuando todo va bien, las ideas fluyen con naturalidad y van tomando vida. Y una pesadilla cuando el atasco llega, la idea se esfuma y la hoja se queda en blanco o, peor, repleta de palabras que no enseñarías a nadie. Eso es escribir y ambas fases, el sueño y la pesadilla, son necesarias e incluso complementarias.

Escribir no es tarea sencilla porque no consiste en sentarte delante del ordenador, mirar la pantalla y esperar la inspiración divina que te convertirá, por arte de magia, en un gran literato. No es solo juntar letras. Nada más alejado de la realidad. Escribir es pasar por la autocrítica feroz, donde solo ves mediocridad en tus trabajos, y por una vanidad cargada de inmodestia, donde te crees el próximo escritor favorito de la crítica y el público. 

Escribir es leer. Ya lo he dicho en varia ocasiones. Para escribir, hay que leer. No se puede hacer una cosa sin la otra. Hay que saber de los demás, empaparse de sus ideas y estructuras, de su lenguaje y diálogos, de sus tramas y giros. Y todo ello lo haremos, además, de forma entretenida, sin darnos cuenta en realidad de que lo estamos haciendo. No hay mejor forma de aprender.

Y escribir es pura imaginación sin barreras donde puedes crear mundos inventados de los que tú únicamente eres el dueño. Puedes modificarlos al gusto. Ponerlos patas arriba, en plan apocalíptico, o crear una hermosa campiña donde perderse para siempre. Puedes crear y matar personajes. Hacerles felices o desgraciados. Puedes hacer tantas cosas. Luego lo compartes con otros, los lectores, y entonces son ellos quienes hacen suya la historia, acercándola a sus sentimientos.

Esto es escribir y es sencillamente maravilloso.

Corrijamos esos errores ortográficos II

En la entrada anterior sobre este tema (Corrijamos esos errores ortográficos I) hablamos de una serie de palabras y expresiones que son mal utilizadas o mal escritas constantemente. Tal fue el caso de A ver y haber, Halla, haya, allá y aya, etc. Hoy vamos a hacer lo mismo. Vamos a ver la forma correcta de escribir, que significan y la diferencia entre algunas palabras que también suelen llevar a error a la hora de escribirlas porque en español se pronuncian igual pero se escriben de forma distinta. Se trata de los homófonos. Empecemos. Sigue leyendo «Corrijamos esos errores ortográficos II»

El miedo a Halloween

Halloween está a la vuelta de la esquina. Ya no queda nada para que llegue la noche de brujas y el día de difuntos. ¿Lo vais a celebrar?

H2Sé que son muchos los españoles que no aprueban o no ven con buenos ojos esta actividad o esta nueva costumbre por no ser de aquí sino una exportación americana, pero a mí me gusta. No os voy a engañar. Creo que es bueno aprender cosas nuevas e incorporarlas en nuestra cultura. Eso no significa perder la identidad propia, las raíces de nuestras fiestas y costumbres.

El día de difuntos, los cementerios de nuestro país se llenarán igual de almas rotas que depositarán flores en las tumbas de sus seres queridos, exista Halloween o no. Y aquel que ya no vaya al camposanto no tiene nada que ver con la fiesta pagana de la Noche de brujas o Día de brujas. Eso es otro asunto. Además, Halloween no es sólo americana. Su origen no pertenece al país de las barras y estrellas. Sigue leyendo «El miedo a Halloween»

El lápiz y la goma de borrar

Esta es la historia de un lápiz y una goma de borrar que amaban el papel y las palabras. Tanto, que no les importaba acompañarlas durante horas. Mas, un buen día, su dueño se cansó de ellos y decidió que no eran dignos compañeros de sus escritos. Los relegó dentro de un triste bote de lápices.

Una noche, sin permiso y aprovechando la oscuridad que da el sueño, salieron del bote y anduvieron por aquí y por allí, entre frases, párrafos y expresiones. Amaron el papel y lo garabatearon. Borraron algunas de sus palabras y colocaron otras en su lugar. Luego, satisfechos, volvieron al bote donde sus compañeros les aguardaban.

Al día siguiente, el hombre que los había olvidado descubrió asombrado que el lápiz y la goma de borrar habían hecho une excelente trabajo con su obra. Fue al bote de los lapiceros, los cogió y los dejó cerca de sus papeles, pues se percató de cuánta falta le hacían, y nunca más los apartó de su lado.

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