El nacimiento de una idea

Ya hemos hablado otras veces en ‘El jardín del sur’ de las musas, la inspiración o cómo enfrentarse a las páginas en blanco. Lo hemos hecho con optimismo para intentar pasar el mal trago de no ser productivos de la mejor manera posible. Pues bien, hoy vamos a volver a tratar de la inspiración, pero desde un punto de vista diferente. Hoy vamos a hablar del nacimiento de una idea.

Las ideas son representaciones mentales que se ordenan en la fantasía para la elaboración de una obra, sea ésta de la índole que sea. Podríamos decir que nacen del ingenio o, si nos vamos a un plano empírico, de la experiencia. También pueden nacer, como decía Platón, del mundo inteligible, porque según él «son la única fuente de verdadero conocimiento». El caso es que vengan de donde vengan y surjan como surjan, las ideas son para el artista lo más importante y fundamental de toda la creación de una obra porque sin ellas, el artista no es nada. Y en la mayoría de los casos, todo comienza con un simple: «y si…» o «¿qué pasaría si…?».

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Brindemos por un futuro que nos pertenece

Quizá sea la cercanía de la Navidad, ya se huele en el ambiente, pero la entrada de esta semana tiene ciertos toques de añoranza y también, reivindicativos. Dentro de nada, unos días, se acaba el año y el 31 de diciembre haremos balance de todo lo que nos ha pasado, bueno y malo. Nos sentaremos a media tarde a contemplar el tiempo transcurrido y pensaremos qué hacer el año próximo. ¿Mantener el rumbo o cambiarlo por completo?

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¿Qué es escribir?

Hace poco, durante una charla, surgió esta pregunta: ¿Qué es escribir? Parece sencilla. Tres palabras, nada más, pero darle una respuesta es muy complicado.

Para algunos escribir es su vida. Toda y entera. No sabrían y no querrían hacer otra cosa. Para otros es un trabajo, un modo de ganarse la vida, si consiguen vivir de ello. Y hay quien ansía un compendio de las dos. En este grupo es donde me encuentro porque escribir es mi vida y mi trabajo.

Escribir es un sueño y también una pesadilla. Un sueño cuando todo va bien, las ideas fluyen con naturalidad y van tomando vida. Y una pesadilla cuando el atasco llega, la idea se esfuma y la hoja se queda en blanco o, peor, repleta de palabras que no enseñarías a nadie. Eso es escribir y ambas fases, el sueño y la pesadilla, son necesarias e incluso complementarias.

Escribir no es tarea sencilla porque no consiste en sentarte delante del ordenador, mirar la pantalla y esperar la inspiración divina que te convertirá, por arte de magia, en un gran literato. No es solo juntar letras. Nada más alejado de la realidad. Escribir es pasar por la autocrítica feroz, donde solo ves mediocridad en tus trabajos, y por una vanidad cargada de inmodestia, donde te crees el próximo escritor favorito de la crítica y el público. 

Escribir es leer. Ya lo he dicho en varia ocasiones. Para escribir, hay que leer. No se puede hacer una cosa sin la otra. Hay que saber de los demás, empaparse de sus ideas y estructuras, de su lenguaje y diálogos, de sus tramas y giros. Y todo ello lo haremos, además, de forma entretenida, sin darnos cuenta en realidad de que lo estamos haciendo. No hay mejor forma de aprender.

Y escribir es pura imaginación sin barreras donde puedes crear mundos inventados de los que tú únicamente eres el dueño. Puedes modificarlos al gusto. Ponerlos patas arriba, en plan apocalíptico, o crear una hermosa campiña donde perderse para siempre. Puedes crear y matar personajes. Hacerles felices o desgraciados. Puedes hacer tantas cosas. Luego lo compartes con otros, los lectores, y entonces son ellos quienes hacen suya la historia, acercándola a sus sentimientos.

Esto es escribir y es sencillamente maravilloso.

¿Es necesario especializarse?

Antes de responder a esta pregunta, aclarar que la especialización en un escritor es ser experto en un género concreto y dedicarse casi en exclusiva a escribir novelas de esa variedad. Sería parecido a la medicina. Puedes ser médico de cabecera o de familia, o ser cardiólogo.

Respecto a la respuesta a la pregunta que hoy planteo, hay tantas soluciones, opiniones o argumentos como escritores y personas dedicadas a las letras. Sigue leyendo «¿Es necesario especializarse?»